29/11/11

Cambios

Ya está, ya lo he hecho. Me he independizado. Mejor dicho, nos hemos independizado. Ahora ya no habrá más comidas de la ama en el plato a mesa puesta, ni ropa limpia y doblada esperándome sobre la cama a falta, tan sólo, de ser colocada en su lugar correspondiente en el armario. La casa ya no se limpia 'sola', ni el polvo desaparece 'por arte de magia'. Pero a cambio, está él. Dispuesto a trabajar conmigo para conseguir que todo lo anterior no sea un obstáculo y regalándome felicidad incluso hasta en ese maldito momento que suena el despertador.