3/10/12
Octubre
Y un año más, aquí está de nuevo: Octubre ha irrumpido en nuestras vidas, como una pesada losa. Mi relación con este mes nunca ha sido buena, aunque -tengo que reconocérselo- en los últimos años haya hecho múltiples esfuerzos por cambiar esa irracional animadversión. Así que, después de dos días de bajón, cambio el chip y recuerdo todo lo que me gusta de esta época del año, que no es poco. Porque me encanta el olor del otoño recién arrancado, sus rojizos y frescos atardeceres, sus incongruencias meteorológicas de frío a primera hora y calor a media tarde. Sus tonos marrones, sus paseos de hojas secas y, cómo no, sus temporales de lluvia y viento. Me encantan sus noches cada vez más tempranas y la cercanía del invierno. Y aunque odie mucho sus lunes, lo compensan sus tardes de domingo, con su nostalgia, su rutina y su calidez.
27/9/12
Estambul es...
Historia.
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| Interior de Santa Sofía. |
Islam.
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| Vista de la Mezquita Azul / Sultanahmet. |
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| Interior de la Mezquita Sülemayne. |
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| Puesto en el Baza Egipcio / Bazar de las Especias. |
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| Puesto en el Baza Egipcio / Bazar de las Especias. |
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| Puesto callejero. En las calles vendían de todo, incluído retretes. |
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| Vistas del atardecer desde Üsküdar. A la izquierda, la Mezquita Azul y Santa Sofía. |
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| Vistas del atardecer desde Üsküdar. |
Gaticos ^^
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| Las calles estaban llenas de gatos. En casi todos los jardines o zonas residenciales de la ciudad tenían comida y agua y se han convertido en un atractivo turístico más de la ciudad. |
13/6/12
Cultura
En un ejercicio de generosa tolerancia y empatía he intentado entender a aquellos que ven un triunfo en la devaluación, humillación y empobrecimiento de un idioma. Ya sea el latín, el esperanto, el chino mandarín, el inglés o el catalán. Sobra decir que he sido incapaz. Un idioma es cultura y si no respetamos, cuidamos, aprendemos y ampliamos nuestra cultura seguiremos "avanzando" hacia atrás.
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| Viñeta de Forges vista hoy en Facebook y Twitter |
10/6/12
Silencio
Incumplir las promesas electorales debería ser motivo de dimisión. Mentir, no sumir responsabilidades, no dar la cara y reírse de todos los ciudadanos deberían ser, además, agravantes.
Pero rueda el balón. De lejos, muy muy bajito, suena el eco de la lucha de los mineros, del rescate económico, de los macrosueldos de los banqueros y políticos, de la querella a Rodrigo Rato, de la prima -exenta de impuestos- a los futbolistas de la selección.
¡Silencio! Tiene la pelota 'la roja'.
Pero rueda el balón. De lejos, muy muy bajito, suena el eco de la lucha de los mineros, del rescate económico, de los macrosueldos de los banqueros y políticos, de la querella a Rodrigo Rato, de la prima -exenta de impuestos- a los futbolistas de la selección.
¡Silencio! Tiene la pelota 'la roja'.
25/5/12
A mi yo adolescente
Si pudiera hablar con mi yo adolescente... Le diría que fuera menos temperamental, que mida siempre sus actos y, especialmente, sus palabras, puesto que el "yo soy así" no es excusa para someter a los demás a su impertinencia. Le daría las gracias por su sentido común y por ser fiel a sus principios, y le confirmaría que sí, que es mejor ser niña a los 15 que vieja a los 20. Le aconsejaría que se alejara del melodrama y le aseguraría que, aunque no siempre tengamos por qué estar de acuerdo, una madre no miente cuando afirma que sus intenciones son siempre por nuestro bien.
Si pudiera hablar con mi yo adolescente... Le pediría que no se entristezca por los amigos que quieren dejar de serlo. Los de verdad son los que siguen después de nuestros errores y la experiencia me confirma que ella no tiene por qué preocuparse. Le contaría que se avecinan tiempos difíciles, pero que esté tranquila, tiene fuerza, alegría y vitalidad suficiente para no perder la sonrisa.
Si pudiera hablar con mi yo adolescente... Le rogaría que no derrame ni una sóla lágrima por un chico. Le explicaría que no iba a tardar en conocer al mejor de todos y que lo reconocerá casi al instante.
Si pudiera hablar con mi yo adolescente... Le pediría que levantara la vista de su ombligo de vez en cuando. Quererse está bien, pero fuera hay más personas de las que preocuparse. Le animaría a que siguiera adelante con su intención de estudiar periodismo, sin hacer caso a lo que le digan, lea u oiga. Y le pediría que no pierda sus sueños de vista y que nunca, jamás, se quede con las ganas de hacer algo.
Si pudiera hablar con mi yo adolescente... Le diría que la Real Sociedad casi ganó una Liga, pero se quedó en eso: en casi. Le explicaría que poco después descendió y que fue muy duro en un principio. Le adelantaría que no se haga ilusiones cuando vaya a Gasteiz al final de la primera temporada en Segunda y le aseguraría que, pese a lo contrario de lo que ella cree, disfrutará mucho de los años que el equipo esté en Segunda División.
Si pudiera hablar con mi yo adolescente le diría que estoy muy orgullosa de ella.
Si pudiera hablar con mi yo adolescente... Le pediría que no se entristezca por los amigos que quieren dejar de serlo. Los de verdad son los que siguen después de nuestros errores y la experiencia me confirma que ella no tiene por qué preocuparse. Le contaría que se avecinan tiempos difíciles, pero que esté tranquila, tiene fuerza, alegría y vitalidad suficiente para no perder la sonrisa.
Si pudiera hablar con mi yo adolescente... Le rogaría que no derrame ni una sóla lágrima por un chico. Le explicaría que no iba a tardar en conocer al mejor de todos y que lo reconocerá casi al instante.
Si pudiera hablar con mi yo adolescente... Le pediría que levantara la vista de su ombligo de vez en cuando. Quererse está bien, pero fuera hay más personas de las que preocuparse. Le animaría a que siguiera adelante con su intención de estudiar periodismo, sin hacer caso a lo que le digan, lea u oiga. Y le pediría que no pierda sus sueños de vista y que nunca, jamás, se quede con las ganas de hacer algo.
Si pudiera hablar con mi yo adolescente... Le diría que la Real Sociedad casi ganó una Liga, pero se quedó en eso: en casi. Le explicaría que poco después descendió y que fue muy duro en un principio. Le adelantaría que no se haga ilusiones cuando vaya a Gasteiz al final de la primera temporada en Segunda y le aseguraría que, pese a lo contrario de lo que ella cree, disfrutará mucho de los años que el equipo esté en Segunda División.
Si pudiera hablar con mi yo adolescente le diría que estoy muy orgullosa de ella.
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