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19/5/15

Aditu bihurtuak

Se tarda siempre unos meses en descubrir que una canción ha llegado para quedarse.

...zabal begiak mapa berriak tolestuta datoz, ez da biderik norberak ireki behar dituelako...



17/3/15

Recreo

Donde nos llevó la imaginación, dónde con los ojos cerrados se divisan los primeros campos. De nieve, huracán y abismos, es el sitio de mi recreo. Mar bandeja de plata, mar infernal; es un temperamento natural. Hay nieve, hay fuego, hay deseos, allí donde me recreo...

De nieve, huracán y abismos, es el sitio de mi recreo.

(A mi aire: El sitio de mi recreo / Antonio Vega)



29/7/14

20+10

Queridos veintidiez:

Ha llegado el ineludible momento: Nos hemos visto las caras y, por más que me cueste aceptarlo, nos toca ser compañeros de viaje por un largo tiempo. Parece mentira que hayan pasado ya 30 años de mi vida, que de golpe y porrazo hayan quedado atrás tres largas décadas de mi vida; aunque de la primera apenas guarde recuerdos. Estos últimos diez años han sido tan espectacularmente buenos que, por mucho que me digan que estoy a las puertas de una edad fantástica, se hace difícil de creer. Han sido diez años inolvidables, que han superado todas las expectativas, en los que he sufrido y caído pero también disfrutado y reído.

Hace diez años me hice una imagen mental de dónde quería estar al cumplir los temidos 30 y, afortunadamente, lo he clavado: Tengo una familia estupenda, los mejores amigos, el compañero de viajes ideal y un trabajo que me gusta. Y la vida, en general, sigue igual. Pero soy incapaz de plantearme cómo quiero que sea mi vida a los 40 porque intuyo que ésta es una década de cambios y os confesaré que los cambios me producen alergia.

Así que sólo me queda pedirte que seáis pacientes y benévolos conmigo. Debéis saber que cada año que pasa me vuelvo más nostálgica. Daría la mitad de lo que soy por poder revivir cada instante de estos últimos años, sabiendo que pisar las huellas que he dejado me devolvería el sacrificio realizado. Pero, en el fondo sé que, como decía aquella canción, "aro bakoitza ahaztezina dela"....



15/7/14

Juego de palabras

Hace no mucho nos juntamos varios cántabros, varios bizkainos y servidora, gipuzkoana. Y no, no es un chiste. En un momento dado la conversación derivó a las diferentes maneras de referirnos a las mismas cosas, lo que siempre me ha parecido muy curioso. 

Lo que más me llamó la atención aquel día fue descubrir que lo que para mí toda la vida ha sido una txirristra y pensaba que así era en todo Euskadi, los bilbaínos no tenían ni idea de a qué me refería. Hablo del tobogán de los parques infantiles; aunque a mí la palabra tobogán me recuerda a los de mayores dimensiones y que nos podemos encontrar en los parques acuáticos o antaño en la playa de Hondarribia. 

Otra palabra que nadie más de los presentes conocía era xira, más comúnmente conocido como chubasquero. En la línea podría ir el término katxi pero éste, como el kalimotxo (esto sí que ya es universal), se ha ido extendiendo por la geografía. Al menos los cántabros saben pedir un vaso de katxi (en otros lados: mini, maceta, etc.) en cualquier txosna (las casetas o bares que se montan en las fiestas).  

Luego está el concepto "local". Me explico: un garaje, o un local comercial alquilado a una cuadrilla joven para que lo use como lugar de ocio o como su segunda casa. En el resto de Euskadi les llaman 'lonjas' (como donde se vende el pescado), aquí en Gizpukoa les llamamos local (que es lo que son). 

¿Y hacer novillos? Para esto hay un mundo de expresiones: campana, novillos, fugarse, etc. Para nosotros eso de toda la vida ha sido conocido como 'hacer pira'.

Por otra parte podríamos hacer un libro sobre el amplio significado de la palabra 'epa'. Una amiga madrileña me dijo una vez que le llamaba la atención que lo mismo lo usábamos para saludar que para pedir disculpas. 

Aunque lo que más sorprendida me ha dejado ha sido un descubrimiento de esta semana pasada. En uno de estos famosos grupos de Facebook de: No eres de -pongaaquíelnombredesupuebloociudad- si no... me enteré que los corrocones que llevo viendo nadar por el río toda vida no se llaman así en verdad. Su nombre en castellano en corcón y en euskera korkoi. 

Es curioso cómo cambia el lenguaje cuando empieza a recorrer kilómetros...

22/2/14

365 días

365 días desde que el tic, tac que comenzaba a sonar pesado y acelerado decidiera volar por los aires. Desde que la certeza se tornara en realidad y llenara mi vida de contradicción. Desde que lo bueno y lo malo se ocultaran al presente y sólo quedara ante mí aire puro, fe e incertidumbre. 

365 días desde que aprendí a aprender. 

365 días desde que las palabras me fallaron. Desde que lloré de tristeza mientras sonreía de felicidad. Desde que fui, aún más que nunca, mi prioridad. 

365 días desde que pasé de la amargura a la alegría, de ahí al dolor y luego al orgullo, después a la angustia y también la satisfacción. Al final, la impotencia dio paso a la mejor de las sonrisas. La más herida, la más trabajada, la más auténtica. 

365 días desde que remarqué una fecha. Desde que el calendario me hiciera, una vez más, esclava de mis recuerdos.

365 días desde que confirmé que merece la pena poner el corazón en cada etapa de tu vida. Incluso, o sobre todo, sabiendo que al final ni si quiera te devuelven los añicos.

1 año. 12 meses. 365 días para saber con certeza que si la vida diera marcha atrás volvería a posar, milimétricamente, mis suelas en las huellas que tracé. En las huellas que marqué en lo(s) poco(s) que aún queda de mí allí, de allí en mí. 

1 año, 12 de meses, 365 días desde que descubrí que si yo no me fallo a mí misma, nadie lo hará. 

4/2/14

Víctima del calendario

A pesar de que me bailen los números de algún que otro cumpleaños, lo cierto es que tengo una gran habilidad para esconder fechas en cualquier rincón de mi memoria. Soy esclava del calendario, de los días que me marcaron, los que me golpearon y me hicieron llorar, los que me hicieron avanzar, los que me hicieron reír y también enamorarme. Fechas que me recuerdan dónde estuve, qué decidí y en qué acerté. Simples efemérides de momentos que ya no volverán, de instantes que ojalá pudiera repetir en bucle o simples aniversarios que gustan celebrar. Es la tiranía de un calendario que me aferra a todo lo que me ha modelado, a lo que soy y a lo que nunca debo olvidar. Bendita esclavitud. 


10/12/13

Comienzan las despedidas

Nunca me han gustado las despedidas, aunque la de este año que comienza a irse es -a la par que nostálgica- alegre. No creo que me cueste decirle adiós al 2013, pero siempre lo recordaré como el año que me retó. Serán doce meses con sabor agridulce que esperarán en el cajón a que algún hecho futuro los convierta en esenciales. 

A poco más de medio año de que el 3 amenace mi equilibrio, mi juventud, mi cordura y mi eterno síndrome de Peter Pan, éste que se nos escapa de las manos será el último en que mi década de veinteañera llene cada día de su calendario. Es la despedida nostálgica, la que no quiere que el reloj siga su curso, la que nunca espera un nuevo año. La despedida nostálgica de quien no quiere crecer cronológicamente. 

Pero si por algo se caracteriza este 2013 es por todo lo que me ha enseñado a valorar, a recordar, a recuperar y especialmente a creer. Es la despedida alegre, la que se sabe dentro de una rueda que ya no puede parar, la que vive atrapada en la definición avanzar. La despedida alegre de quien no puede esperar a continuar creciendo interiormente.

2013 siempre será el año en el que aprendí a mirar la vida desde otra perspectiva. 






12/8/13

Recuerdos

Como coleccionista de recuerdos atesoro dos maravillas en mi particular baúl. Son dos momentos fugaces, tanto, que tan sólo logro recuperarlos como imágenes estáticas, sin una historia detrás, pero cargados de sentimiento. Espero poder llevarlos conmigo siempre, como dos pedazo de regalos que considero que son.

Lo cierto es que uno de ellos es tan precoz que a veces incluso llego a dudar de que sea real y no un mero sueño que ha logrado engañar a mi memoria por tantos años. No sé cuántos años tendría yo, pero para que os hagáis una idea iba en sillita. Así que echarle que entre ¿1 y 3 años? Fuera o no real (aunque yo juraría que sí), es el primer recuerdo de mi vida y me encanta revivirlo: Sólo sé que llovía, doblábamos la esquina de una de las calles del barrio donde vivían mis tíos y mi madre (o una figura que presupongo que era ella) paró para taparme con la burbuja. Es decir, mi recuerdo es el de un mundo velado por una burbuja de plástico que se fue llenando de más y más gotas de lluvia. Y por algún motivo, recuerdo el lugar, cosa que puede parecer improbable. Pero a ver quién me dice a mí que eso no pasó y que mi memoria decidió guardarlo para que fuera mi primer recuerdo. ¿Quién, eh?

El segundo recuerdo va cargado de amor, de cariño y de sentimiento. El protagonista es mi abuelo paterno, fallecido hace muchos años tras otros tantos enfermo. Tantos, que apenas consigo recordarlo sano y muy pocas veces fuera de casa. Pero consigo revivir un instante en una calle de Pontevedra (donde vivían) donde mi abuelo -elegantemente vestido porque le gustaba ir siempre de punta en blanco- me agarra la mano con fuerza. Era un gesto de complicidad habitual en él, mientras yo me quejaba y él exhibía esa sonrisa mitad bonachón y mitad picarón que tenía. No sé si esa vez me quejé, porque a mi mente sólo viene el instante justo, pero os aseguro que cuando pienso en mi abuelo, me acuerdo de aquel preciso momento. Y sonrío.

La vida está llena de momentos que me gusta guardar y que probablemente recordaré años después con una impresión distorsionada, cargados de subjetividad. Me gusta esconderme en mis recuerdos y estos dos son la joya de mi corona. Uno por lo precoz y el otro por lo emotivo. Ojalá me acompañen toda mi vida y nunca pierda la virtud de recordar.

8/5/13

Para siempre

Cuando nacemos nos estampan una firma que nos acompañará de por vida. Legalmente se reconoce en los apellidos; físicamente en los ojos, la nariz o quizás en la forma de sonreír; socialmente, en nuestra educación, nuestro modo de comportarnos y en determinados rasgos de nuestro carácter. Somos conscientes de esa firma en el instante en el que aprendemos a recordar y descubrimos entonces que algunos 'para siempre' son eternos. Hablo de la familia. De esas personas que te permiten ser quién eres, que te enorgullecen de tu cuna y que te dejan equivocarte porque nunca habrá un amor más incondicional que el suyo. De esa madre a la que siempre le parece demasiado arriesgado cualquier plan que quieras hacer y de ese padre al que tu futuro le preocupa más que el suyo propio.

Más tarde, a esa firma le añadimos un tatuaje imborrable. El de esas personas que te enseñan a sentirte orgulloso de ti mismo por haberlos conquistado, esas que nunca preguntan porqué, tan sólo te agarran de la mano para continuar a tu lado. Esas que descubren el mundo contigo. Compañeros y, sin embargo, amigos. Esos que no son capaces de juzgar y tan sólo aceptan quién eres y lo que eres capaz de aportar. Esos que están en tus recuerdos más comprometidos, vergonzosos, ridículos, graciosos, imprevisibles e insuperables.

Brindo por todos ellos. Por los que nos protegen y por los que nos acompañan.
Porque a veces "para siempre" se queda corto.







4/4/13

Su mirada

A veces te atascas en la vida. Sabes lo que quieres, pero crees no ser capaz de hacerlo. Los obstáculos se convierten en muros insalvables sólo porque no has empezado ni a intentar tirarlos abajo. Y entonces te quedas anclada en un punto en el que no sabes a dónde ir pero sí dónde no volver. Quieres las riendas de tu vida pero te da miedo el precio que puedas tener que pagar, sin recordar que la recompensa es tu libertad y tu felicidad.

Y entonces aparecen esos pequeños detalles que cada día te recuerdan que la vida es infinitamente más intensa, más plena y más fuerte de lo que tú siquiera podrías imaginar.

Esa mirada que mueve tu mundo, esa mirada que te llena de felicidad, de fuerza y de valor. Esa mirada que te hace creerte lo suficientemente buena como para triunfar.

Ese es mi motor. Su mirada.

14/2/13

Ondorioak...

Hace unos meses inició su marcha una ola que arrastraba en su camino metas y sueños que llevaban tiempo sumergidos. Ha sido un periodo interno revelador en el que, con los pies bien pegados al suelo firme, he analizado la ola desde la distancia, sopensado momentos y necesidades y reprimiendo mis ganas de lanzarme hacia ella.

Pero esta vida es caprichosa y si bien, como escribía hace poco por aquí, me aferro a la idea de que las cosas nunca pasan POR algo, sí que lo hacen PARA algo. La atrevida e imprevisible casualidad ha querido que la ola se haya encontrado con un obstáculo en su camino que, lejos de pararla o dividirla, la ha hecho más fuerte y veloz.

Y ahora sí que sí: me subo a ella. Sin amarres, sin salvavidas, sin flotador. Me lanzo a lo loco a por esa ola, antes de que se lleve lo que quise ser muy lejos de lo que puedo ser. No sé qué pasará, y si os soy sincera, la falta de costumbre me hace llevar mal esta incertidumbre y transformarla en preocupación. Pero me conozco bien y sé que mi optimismo incorregible me hará aprender a surfear...

...ondorioak bideak/nireak izango dira...



9/11/12

En tarros de miel

Ayer me comentó un amigo que lo mejor del paso del tiempo es ver que hay cosas que nunca cambian. Y es que esa es la verdadera esencia de la vida, al menos para mí. Asumiendo que el presente es el mejor tiempo verbal que conjugar, reconozco que me tira más el pasado que el futuro. No por falta de optimismo, valentía o decisión si no, simplemente, por mera práctica: me gusta aferrarme a todo lo que haya supuesto un éxito en mi vida. Mi gente, mis aficiones, mis vocaciones, mis equivocaciones.

Me he dedicado, como decía la canción, a guardar en tarros de miel todo lo vivido. Al menos todo lo que me ha hecho sentir bien. Y cuando los destapo, disfruto comprobando que desprenden el mismo aroma. Que puedo seguir en el punto donde lo dejé. Que aún puedo compartir aquella vieja broma. Y que, aunque nada es igual, nada ha cambiado, y seguimos guardándonos nuestros viejos secretos.

Supongo que son vitales para mí porque, de un modo u otro, han formado para mí un colchón de seguridad. Es como si la esencia de todo lo guardado en esos tarros me aupara y me permitiera vivir mi presente con seguridad. Son mi margen de maniobra y mi refugio. Y aunque todo marche bien, es mejor no dejarlos escapar.


1/3/11

Lo abstracto

Es curioso el resultado tan diferente que se obtiene cuando uno escribe para si mismo que cuando lo hace para los demás. Sobre todo porque la mayoría de las veces se expresa más de nuestro carácter y nuestras inquietudes cuando no buscamos explicarnos o argumentarnos. En lo abstracto, lo individual, lo exclusivo, se perfilan muchos de nuestros rasgos. Sobre todo los que nos son más ajenos.

28/2/11

...lo que siento cuando veo que eres de verdad

Somos trocitos de aquellos que nos quisieron, los que nos quieren, los que nos querrán.
Somos trozos de aquellos que nos hirieron, de los que lo harán.
Somos la suma de las personas que han pasado por nuestras vidas.
Somos el resultado de lo que hemos ofrecido, de lo que hemos querido, de lo que hemos sufrido.
Somos lo que sentimos, lo que respiramos.
Somos 'de verdad'.

Da igual lo que haya pasado ya, también da igual lo que llegará.
Lo mismo me importan el bien y el mal, o lo que diga la gente.
Llegar primero, llegar detrás; los que no aman este lugar, 
los que hacen del miedo su cualidad... 
inmediatamente a mi me da... 
me da lo mismo.

Me da igual si algunos me ven llorar, si no respetan mi libertad,  
estar por el mundo en cualquier lugar sin conocer a la gente.
Da igual amar al que no hay que amar, da igual ser miles si hay soledad, 
si rompes las normas para buscar...
inmediatamente a mi me da... 
me da lo mismo.

Lo que me importa es el presente y la sinceridad, 
la sencillez de los niños al mirar al mar 
y lo que siento cuando veo que eres de verdad.
Como me importan esas cosas que me hacen soñar, 
como me importan mis amigos cuando ya no están,
como me importa que te quedes a mi lado más.

Me importa todo lo que he dado y lo que tú me das.
Me importa el Mundo si puedo vivir un día más. 
Me importan tantas cosas, pero todo lo demás... 
...me da lo mismo.

(El Pescao / Me da lo mismo)


14/2/11

Soledad

Arrastraba una mirada nostálgica, como si le vida le hubiera obligado a cargar con demasiados palos. Me sorprendió en las distancias cortas: pese a la melancolía y a la tristeza que parecía emanar, percibí un atisbo de energía que dejaba entrever un pasado feliz. Parecía haber sufrido demasiadas cosas en esta vida como para volver a creer en el futuro. Era silenciosa, escuchaba y dejaba hablar, no sé si meditaba en lo que los demás le contaban o simplemente estaba ausente; y ese halo de misterio, de soledad perseguida, me sedujo. Quise protegerla, quererla, ayudarla. Convertirme en su guía, su apoyo. Pero ella no me lo permitió. Su mirada se volvió serena pero segura. Comprendí que todo aquello que creía que le angustiaba, era lo que le gustaba. No quería compartir su mundo.

12/1/11

Motivaciones...

La posibilidad de (no) defraudar a aquellos que te quieren y/o respetan... ¿es motivación o barrera?

24/9/10

Horizonte

Marina arrastra los pies. Está cansada de andar y de empujar su vieja carreterilla de juguete que se voltea hacia la izquierda, probablemente debido a la carga mal repartida. Se para en medio del camino y levanta la mirada. Sus ojos se fijan en el horizonte, allí donde siguen brillando las estrellas, pero pese a todo el camino recorrido tiene la impresión de que las luces están igual de lejos que cuando empezó. "Como no me dé prisa papá se dará cuenta de que me he escapado de casa", piensa. Antes de continuar echa un rápido vistazo a la mercancía de la carretilla para asegurarse, una vez más, de que lo lleva todo. Allí están sus notas del último trimestre, el jersey roto, los dibujos que ha hecho en el colegio y la redacción que la profesora de lengua tanto halagó. También están las fotos que les sacó la mamá de Paula a todos los niños de la clase en la excursión al Zoo y el álbum de fotos del armario del salón, ese que su padre escondió cuando mamá se fue y que siempre mira a escondidas. Hay varias cartas, que le ha escrito a mamá en este tiempo, un peluche y el frasco de colonia de mamá, ese que huele a beso de buenos días y a abrazo de buenas noches. "Tengo que darme prisa", piensa. "El cielo está más lejos de lo que pensaba, no me extraña que mamá todavía no haya vuelto".Marina coge aire y echa a andar. Rumbo al horizonte.

3/11/09

El abrazo más dulce

Abrió los ojos a tiempo para ver los primeros rayos del sol colarse por la persiana de su cuarto. Un recuerdo dulce llegó a su mente, los últimos resquicios de un sueño que ya se había esfumado. Era aún temprano, demasiado, pero estaba demasiado exultante como para seguir en la cama durmiendo. Era el primer día que iba a verle en mucho tiempo y sintió el estómago encogerse de los nervios. Recuperó mentalmente las horas de conversaciones telefónicas, de chat, mails, mensajes y demás vías de comunicación que habían mantenido abiertas en este tiempo. No había duda. Sí, hoy era un día feliz.

Horas después su mirada vagaba por el paisaje que el autobús se empeñaba en dejar atrás. Su mente, en cambio, se había embarcado en un viaje en el tiempo. Aleatoriamente saltaba al pasado, al presente y al futuro... a corto y a largo plazo. Se había prometido a sí misma mantenerse firme y no derretirse en sus brazos nada más verle. Pero sabía que no era fuerte y no se daba ninguna opción a si misma. Si algún día había sido orgullosa ya lo había olvidado.

Para ser fieles a la realidad, la duda asoló a su mente. Con un tono de voz similar al de su madre le recordó que él ya le había fallado. Él no sabía de respeto y ella no sería capaz de enseñárselo. El móvil sonó y sus palabras llegaron a tiempo para darle la espalda a esas incómodas dudas. 'Sí, ya estoy llegando'.

Efectivamente, no fue capaz de evitarlo. Se derritió nada más verlo. Había guardado en su memoria cada pequeño detalle de esa mirada, de esa sonrisa y de esos brazos demasiado tiempo. Ahora ya no eran un simple recuerdo. Fue el abrazo más dulce de su vida. A la larga sería el más triste. Porque también fue el último.

5/3/09

Un camino

Sintió que el corazón le fallaba. Y se sintió perdida.
Trató de encontrar el camino de regreso a aquel lugar donde un día fue protagonista, donde fabricaba sonrisas y donde la soledad era una opción pasajera.

Y entonces recordó el camino de palabras que él le tendió para cuando quisiera regresar.

19/12/08

Yo

Siento. Blanquiazul
Río. Amistad
Lloro. Nostalgia
Sueño. Amets Bat
Amo. Equilibrio
Ansío. Futuro
Aprendo. Arte
Deseo. Tacto
Sonrío. Letras
Crezco. Retos
Detengo. Música
Duermo. Tiempo
Grito. Injusticia
Miro. Belleza
Beso. Amor
Colecciono. Emociones
Hablo. Relaciones
Escribo. Interior
Sonrío. insisto
Vivo. Yo
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