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28/12/17

2017: Una imagen, una canción, un libro y una serie

Si 2017 fuera una imagen nos transportaría a Zlatini Rat, en la isla de Brac, Croacia. Vacaciones (¡dos años después!) y la mejor compañía. Una playa idílica prácticamente vacía a finales de verano. Agua transparente, piedras blancas, cerveza fría, relax máximo y un anochecer inolvidable para dos. 


Y si fuera un libro, este año es fácil. Y no lo digo yo, lo dice mi abuela. El libro del año (¡corred a comprarlo, insensatos!) es Tu rostro por partes, de David R.L. Si os suena el autor, sí, es mi hermano. ;)


Y si fuera una canción, sería la canción de la intro de Narcos. Dice Spotify que es una de las canciones que más veces he escuchado este año... ¡y doy fe! Totalmente enganchada a Tuyo de Rodrigo Amarante. En bucle.


Y si fuera una serie... este año serían dos. Han sido muchas las series que me han enganchado este año en el que me he puesto al día con Dr. Who, me he enamorado de This is Us y he seguido riéndome con Friends, entre otras muchas. Pero hay dos series -llevo pensándolo días pero soy incapaz de decantarme por una- que superan a las demás. 2017 ha sido el año en el que he descubierto Ministerio del Tiempo y se ha ido directa a mi Top 5. No sé si The Handmaid's Tale entrará algún día en este Top 5 pero sí que su primera temporada es impecable y dura, muy dura. Especialmente porque no estamos tan lejos como nos gustaría de esta distopía...

31/12/16

2016: Una imagen, una canción, un libro y una serie

Si 2016 fuera una imagen sería cualquiera del último fin de semana de mayo. Un 'finde' especial, en el que una de mis mejores amigas de la universidad se casaba, otra daba grandes noticias y nos juntamos todos a bailar, reír y crear nuevos recuerdos. Un fin de semana cargado de abrazos que ya están en mi colección. 


Y si fuera un libro, en un año en el que he logrado leer más que el anterior, sería Sin noticias de Gurb. Este año he leído sobre historia, sobre fútbol incluso sobre geografía... He leído alguna que otra novela, pero jamás en la vida un libro me había hecho reír a carcajada limpia como éste de Eduardo Mendoza.

Y si fuera una canción, sería una que hasta este año ni siquiera me había gustado pero que se ha convertido en la banda sonora de dos fines de semana muy especiales de este 2016. 


Y si fuera una serie, en el año en que Netflix llegó a mi vida, en el año en que he vuelto a empezar a ver (por millonésima vez) Friends desde el principio, en el año en que me he mega-enganchado a Ministerio del Tiempo y Doctor Who y en el que he descubierto grandes series nuevas y viejas... sería, indudablemente, Las Chicas Gilmore. Las de siempre y las nuevas, las de las cuatro estaciones. (Gracias Netflix!). 


29/12/15

2015: Una imagen, una canción, un libro... y una serie

Si 2015 fuera una imagen, sería ésa que descubres por la ventanilla del avión cuando estás descendiendo sobre una de las ciudades que más ganas tienes de conocer del mundo. Es decir, si 2015 fuera una imagen, sería cualquiera de las que saqué en Berlin, indudablemente.



Y si fuera un libro, en un año en el que he leído algo más que el anterior aunque muy poca ficción, sería uno de esa lista de objetivos que me planteé a inicios de año: Futbolistas de izquierdas. Llegó en mi cumpleaños y me duró un asalto. Una lectura muy comprometida.  

Y si fuera una canción, sería cada 'K' final de palabra, sería la melodía en bucle infinito y sería el último verso de 'Aditu Bihurtuak' de Berri Txarrak. 


Y si 2015 fuera una serie no podría ser otra que 'A dos metros bajo tierra'. Estaba marcada en los propósitos para este año y la hemos visto estos últimos meses. He quedado prendada de su capitulo final... ¡ F I N A L A Z O ! Desde luego, el mejor final de serie que he visto jamás. 

19/5/15

Aditu bihurtuak

Se tarda siempre unos meses en descubrir que una canción ha llegado para quedarse.

...zabal begiak mapa berriak tolestuta datoz, ez da biderik norberak ireki behar dituelako...



21/4/15

En nuestro sillón

Ayer fue 20 de abril, o lo que es lo mismo, el día de los nostálgicos. Y precisamente en un ataque de nostalgia me dio por desempolvar -vía Spotify- lo mejor de la discografía de Celtas Cortos. Una no deja de sorprenderse (aunque lo cierto es que esa capacidad debiéramos haberla perdido hace tiempo ya) al escuchar 'canciones protesta' de hace varias décadas: Canciones atemporales que dejan en evidencia lo poco o nada que hemos avanzado, lo mucho que se siguen riendo de nosotros los que antes/ahora/después gobiernan y dirigen el rumbo de nuestras cada vez más pobres vidas. Nos llevan robando tantos años que cada vez lo hacen con mayor libertad, descaro y avaricia. Mientras, con un falso semblante de preocupación nos hacen promesas que no son más que insultos. Pero, claro, luego llegan las elecciones y una no sabe dónde meterse, si es que nos hemos vuelto más ingenuos o es que somos unos irresponsables... Viendo la de años que llevamos dejándonos pisar y previendo una nueva victoria de los 'neofranquistas' en las próximas elecciones... ¿no tenemos los políticos que nos merecemos? 



*Si en España el aumento del paro ya va por el tercer millón, cantaba Cifu...

17/3/15

Recreo

Donde nos llevó la imaginación, dónde con los ojos cerrados se divisan los primeros campos. De nieve, huracán y abismos, es el sitio de mi recreo. Mar bandeja de plata, mar infernal; es un temperamento natural. Hay nieve, hay fuego, hay deseos, allí donde me recreo...

De nieve, huracán y abismos, es el sitio de mi recreo.

(A mi aire: El sitio de mi recreo / Antonio Vega)



17/2/15

10 series de dibujos animados que nunca olvidaremos

¿Os acordáis de cuando veíamos los dibujos animados los fines de semana después del telediario en la televisión pública? ¿De cuando las cadenas, por la tarde, en vez de culebrones y programas del corazón, emitía programas infantiles? ¿De cuando los dibujos se acompañaban de inolvidables canciones? ¿De cuando las series para niños eran más educativas?

Confesad, ¿cuáles eran vuestras favoritas? He aquí las mías:

1. Oliver y Benji. ¡Cómo no! Nadie como ellos para mantenerte en vilo durante una semana entera sobre un penalti. Cuántos jugones, y cuántas jugadas ensayadas. Y, aunque Mark Lenders era el enemigo, no vamos a negar que con su situación personal, su dedicación, su calidad y su tez morena nos gustaba a todas, :).... La mejor serie entre las mejores. 


2. Los caballeros del Zodiaco. Recuerdo que era la favorita de mi hermano y era una de las imprescindibles en nuestra casa. Una serie manga de guerreros que luchan al lado de los dioses para vencer al Mal. Cada guerrero tenía un poder, o una energía especial que les ayudaban. No estaría mal recuperarla hoy en día...


3. La vuelta al mundo de Willy Fog. Cuando digo que los dibujos de nuestra época eran altamente educativos hablo de que directamente nos remitían a grandes obras de la literatura, como esta serie de producción nacional basada en La vuelta al Mundo en 80 días de Julio Verne. Y a ver quién de nuestra generación no se pegaba a la televisión cada fin de semana para saber si Willy Fogg y sus amigos (con el simpático Tico entre ellos) llegaban a tiempo o no... ¡Y qué gran banda sonora! Sílbame...


4. Los Trotamusicos. Una de mis favoritas, sin duda. Me encantaban las historias de estos cuatro animales músicos en Bremen y alrededores. Está basada en el cuento de los hermanos Grimm Los músicos de Bremen. Me costó mucho desterrar mi viejo estuche del colegio con el dibujo de Lupo, Tonto, Koki y Burlón...


5. Los fruitis. "Somos fruitis, dulces y ricos y verdes vegetales..." Divertida serie basada en un mundo de frutas donde también había una niña y unos monos muy malos. Los mejores, Mochilo y Pincho. 


6. Los mosqueperros. Otra gran adaptación de un clásico de la literatura. Todos conocemos la historia de d'Artagnan, Aramis, Porthos y Athos gracias a esta serie, aunque aquí los mosqueteros se llaman Amis, Dogos y Pontos.  


7. Delfy y sus amigos. Esta es otra de esas series que se emitían los fines de semana después del telediario... Delfy (nuestro fiel amigo) era un delfín que junto a sus amigos vigilaba que la vida bajo del mar fuera lo más divertida y placentera posible, intentando salvar a las especies más desfavorecidas de los malos malísimos (un buitre y un tiburón).


8. Dragoi bola / Bola de Dragon. Mítica donde las haya. Podríamos afirmar que marcó una época o una generación entera, creando un fábrica de frikis en potencia. Serie internacional pero que mucho mejor verla en euskera. ¿Quién no ha cantado alguna vez Goazen lagunok, amets betean...?


9. Ninja Dortoka / Las tortugas ninja. Otro clásico de nuestra infancia, visionada -mayormente- en euskera, aunque también en castellano y gallego (As tartarugas mutantes). Mi favorito iba a ser Leonardo hasta que alguien (no quiero nombrar a nadie) me dijo que no podíamos tener el mismo favorito; así que me quedé con Michelangelo, que a la larga resultó ser el que más 'molaba', con sus nunchakus y porque era el más divertido. Por cierto, es pensar en las Tortugas Ninja y entrarme ganas de comerme una pizza... ¿Por qué será? 


10. Érase una vez... la vida. Una obra de arte que deberíamos guardar y enseñar a las siguientes generaciones. Una manera divertidísima de aprender sobre el cuerpo humano, aunque también adaptaron el formato para enseñarnos Historia, Ciencia, el Espacio, las Américas... Aunque la más exitosa fue sobre la que trataba de cuerpo humano, una serie inolvidable. 


En fin, que me dejo muchas pero esas fueron mis favoritas. Pero cómo olvidarme de Calimero, Doraemon, Chip y Chop, David el Gnomo, Inspector Gadget, Sergio y Juana, y un largo etcétera. 

10/2/15

Esnatu naiz...

Momentu etengabian, karakolak bere tokian, zigarro herrautsak mahai gainian eta begirada galdekoren bat. Gabetan maiz ohe infinutan nago ametsetan pantaila beltza ikusteko. Eskuak tinko, bizitzari eusteko, sufrimendua zoriona bihurtzeko... 

Harea oinetakoetan hurradurarik jasan gabe, maite zaitut esatea ezpainak ireki gabe. Leihoak zabaltzea baitangoan geratzeko, nozbait mezu hiltzailea definitu ote zaren?

Esnatu naiz, konturatu naiz, zoriontsu naiz. 

Dakusat benetan zure hilezkortasunean, galdeiozu hautsari, hiri ginebra kirastuari. Gaurkoan John Fante, errai ustelak itsuari, utzi dezagun karakolek negar egin dezaten. 

Esnatu naiz, konturatu naiz, zoriontsu naiz. 

(Esnatu naiz / Kerobia)

20/1/15

Canciones de serie

Hay bandas sonoras del cine que hacen historia, sí. Pero también hay 'hits' seriéfilos que se convierten en canciones imprescindibles que, de pronto, un día te encuentras entonando en tu cabeza en modo 'repeat'. Habrá muchos, seguro, pero hay tres que siempre tarareo cada cierto tiempo. (Y mientras escribo todo esto me acuerdo de 'tararea mientras mea', de Friends). 

Si alguien está enfermo... ¿cómo no cantarle esa canción? Aliviar dudo que alivie pero al menos te trae una sonrisa a la cara al recordar a ese gran personaje de la televisión que es Sheldon Cooper (larga vida a Sheldon, ¡por favor!)


Un centro comercial, una insoportable adolescente jugando a ser artista y el videoclip más absurdo del mundo dan como resultado una curiosa campaña comercial de los centros comerciales... o algo parecido. Hablo de 'Let's go to the mall' de la inimitable Robin Sparkles (¡y lo que nos hemos reído con Barney a costa del pasado oculto de Robin!).


Pero la más grande entre las grandes, al igual que la serie a la que pertenece, siempre será Phoebe Buffay, sus canciones sobre abuelos que se mueren en una actuación ante niños, sus villancicos improvisados y el gran hit de las series: 'Smelly cat', de la que hizo hasta un videoclip. ¿Quién no la ha tarareado alguna vez? Inmortal: 


¿Qué más temores seriéfilos merecen ser recordados?


30/12/14

2014: Una imagen, una canción, un libro... y una serie

Si 2014 fuera una imagen, no podría ser otra que la del castillo de Neuschwanstien, o el día en el que visité uno de mis lugares favoritos del planeta (2014 ha sido también el año en el que me he enamorado de Munich). 
Castillo de Neuschwanstein

Y si fuera un libro, en un año en el que he leído poquísimo, sería sin duda Cien años de soledad. Este año no podría ser otro. :(

Cien años de soledad


Y si fuera una canción, aunque podría elegir la que corresponde según este particular 'decálogo', me quedo con mi lugar mágico, con mi canción 'guía'. Isburt, siempre. Y en este 2014, más que nunca.



Y este año añadimos categoría. Si 2014 fuera una serie.... (¡cómo no había resumido el año en una serie hasta ahora!), sería Orange is The New Black. He dudado hasta el último segundo entre ésta o Urgencias (ya que éste ha sido el año en el que me he visto las 15 temporadas enteritas), pero hacía tiempo que una serie nueva no me enganchaba y convencía de tal manera. 

16/9/14

Una banda sonora inmortal

Vivo enganchada a la música. Mientras paseo, mientras viajo, mientras trabajo, mientras limpio la casa, mientras hago recados... ¡o mientras me ducho! Tengo tropecientas listas creadas en Spotify y unas cuantas discografías en mi ordenador, pero tengo dos grupos de cabecera que me rescatan o me impulsan sea cual sea mi ánimo: Berri Txarrak y Extremoduro. 

Un temón es una canción que, por muchas millones de veces que la escuches, te sigue pareciendo una genialidad. Como lo es Jesucristo García. Pero, a decir verdad, y aunque crea que es la mejor canción del grupo, no es mi canción favorita de ellos. Y es no puedo olvidar que yo también estuve en una escalera buscando el siguiente escalón, convencida de que estaba en el tejado esperando a ver si llegaba yo... Y es que, entre otras muchas cosas, La vereda de la puerta de atrás es la canción de mi cumpleaños. Aunque me gusta creer que hay alguien que bebe rubia la cerveza para acordarse de mi pelo, siempre en estado de espera. Y, por supuesto, yo soy de las que sólo quiere que la ola que surge del último suspiro de un segundo, le transporte mecido hasta el siguiente. Y el rollo de siempre...

Aunque lo mejor de la vida es saber que tengo una estrellita pequeñita, pero firme; a mi lado.

Pasan los años y lejos de quedarse obsoletas, las viejas canciones de Extremoduro decoran nuevos momentos de mi vida. Una banda sonora inmortal...

2/9/14

Bizi nahi dut!

Canciones que podría (si tuviera la capacidad) haber escrito yo... 
Canciones que han escrito (sin saberlo) pensando en mí...
Canciones de la banda sonora de mi vida...

Bidea aukeratu nuen, bidea ezagutu gabe, galdetu egin gabe besteek zer eskeiniko ote zuten.
Denbora pasa da eta atzera begiratzean zer da gelditzen zaidana: naizena. 
Ta zer? bidea aukeratu nuen. 
Bidea aukeratu nuen, bidea ezagutu gabe, galdetu egin gabe besteek zer eskeiniko ote zuten.
Zalantzak agertzen dira, ez dira aixe eramaten, inori galdetzerik ez...
Ta zer? Bidea aukera dezaket. 
Beraz ez esan zer behar dudan ondorioak bideak/nireak* izango dira. 
Beraz ez egin ez galderarik ez daukat eta erantzunik. 
Bizi nahi dut! 
Hil baino lehenago... 
Bizi egin nahi dut!
Hil baino lehenago / Berri Txarrak
*Toda la vida pensando que decía bideak en vez de nireak, y casi que me gusta más mi versión =)



29/7/14

20+10

Queridos veintidiez:

Ha llegado el ineludible momento: Nos hemos visto las caras y, por más que me cueste aceptarlo, nos toca ser compañeros de viaje por un largo tiempo. Parece mentira que hayan pasado ya 30 años de mi vida, que de golpe y porrazo hayan quedado atrás tres largas décadas de mi vida; aunque de la primera apenas guarde recuerdos. Estos últimos diez años han sido tan espectacularmente buenos que, por mucho que me digan que estoy a las puertas de una edad fantástica, se hace difícil de creer. Han sido diez años inolvidables, que han superado todas las expectativas, en los que he sufrido y caído pero también disfrutado y reído.

Hace diez años me hice una imagen mental de dónde quería estar al cumplir los temidos 30 y, afortunadamente, lo he clavado: Tengo una familia estupenda, los mejores amigos, el compañero de viajes ideal y un trabajo que me gusta. Y la vida, en general, sigue igual. Pero soy incapaz de plantearme cómo quiero que sea mi vida a los 40 porque intuyo que ésta es una década de cambios y os confesaré que los cambios me producen alergia.

Así que sólo me queda pedirte que seáis pacientes y benévolos conmigo. Debéis saber que cada año que pasa me vuelvo más nostálgica. Daría la mitad de lo que soy por poder revivir cada instante de estos últimos años, sabiendo que pisar las huellas que he dejado me devolvería el sacrificio realizado. Pero, en el fondo sé que, como decía aquella canción, "aro bakoitza ahaztezina dela"....



24/6/14

Los mejores días

Buscando a Wally, digo a Javi...
Me es imposible describir la inmensa felicidad que siento el primer día de junio que oigo acercarse los txibilitos y los tambores tocando la marcha de la San Marcial. Asomarme al balcón a ver pasar a la compañía y sentir que se me pone la piel de gallina mientras no puedo parar ni de sonreír, ni de mover el pie al ritmo de la música. 

Me es imposible definir los nervios que que aparecen cada tarde del 29 de junio mientras esperamos a que llegue el general a pasar revista a la compañía del barrio y Amaia y yo planeamos la mañana del día siguiente. ¿Lloverá? ¿Llevamos cartas? ¿A qué hora quedamos? ¿Quién lleva desayuno?

Me es imposible explicar qué siento cuando, antes de las cuatro de la mañana del día 30, suena el despertador, abro las ventanas de la sala y veo gente pasar, a susurros, con el cielo aún a oscuras y vestidos para la ocasión. Encontrar nuestro txoko para poder disfrutar del momento y esperar, pacientemente y con alegría, a que den las seis de la mañana. 

Me es imposible decir qué significa poder disfrutar del día 30, desde la Diana de Villarrobledo (pelos de punta ahora mismo viendo el vídeo) a las 06:00 de la mañana, hasta la cada vez más popular y famosa diana de los borrachos, 24 horas después. La piel de gallina constantemente, la emoción por las nubes, la felicidad más completa... El día más bonito del año, rodeado de los mejores amigos del mundo. 

Hay una vieja canción que dice que Irun es la ciudad del buen humor, y que "cuando llegan sus famosos San Marciales, la alegría se desborda por las calles". Yo os dejo esta otra, que cada junio me prepara para el gran día... "¡Y en la calle estalla San Marcial!".




10/6/14

Canciones para una década

Canciones para una década
Imagen vía SoctkPhoto
Como ya sabéis, este año está marcado por ese odioso tres que me mira de reojo. Resta apenas mes y medio para el cambio de década y voy sin frenos en la cuesta abajo de mi veintena. A una le entran los mil males ante una indeseada despedida. Y, como toda despedida, la nostalgia y los recuerdos son la mejor y de las compañías para decir adiós a eso que dejas, irremediablemente, ir. 

Podríamos repasar estos diez años musicalmente. Y descubriría que sigo anclada a las mismas viejas canciones (rock kalimotxero, tal y como lo definieron en algún medio de comunicación hace no mucho). O podríamos tratar de ponerle una banda sonora diferente a estos diez años. Por ejemplo:

Los 20 serían Pa'quí, pa'llá de La Fuga. Por todos esos domingos que hemos jurado que...
Los 21 serían This is life de Amy Mcdonald. T H I S  I S  L I F E.  
Los 22 serían I Gotta Feeling de Black Eyed Peas. Tonight's gonna be a good night!
Los 23 serían We are young de Fun. El título lo dice todo. 
Los 24, como aquel cumpleaños, serían Salir, Beber de Extremoduro. El rollo de siempre...
Los 25 serían Count on me de Bruno Mars. Porque los 20 son un canto a la amistad.
Los 26 serían La playa de Amaral. El mismo y los mismos...
Los 27 serían Nostalgia de Kauta. Aro bakoitza ahaztezina dela...
Los 28 serían La senda del tiempo de Celtas Cortos. A veces llega un momento...
Los 29 serían Cuando fuimos los mejores y la voz rasgada de Loquillo. Nostalgia en vena.

Y, entre tanta nostalgia, melancolía, curiosidad e incertidumbre... lo único que a una le queda claro es que si volviera a nacer, si empezara de nuevo, volvería a buscarOS en mi nave del tiempo...

P.D. Que sepáis que he encontrado el remedio a esta incipiente crisis. No pienso cumplir 30 años. Los cumpliré en euskera, es decir, HOGEITA HAMAR. (20+10). 




25/3/14

Crecer duele

Y quien diga lo contrario, miente. Crecer duele mucho. Porque, irremediablemente, implica perder, echar de menos, añorar. No niego que lo que venga por delante pueda ser incluso mejor que lo vivido, y que hace falta perder para poder apreciar lo que sigue a tu lado, pero hacerse mayor es un proceso difícil de asumir. 

Hay miles de maneras de hacer la transición (¡premio por utilizar la palabra de moda esta semana!); tantas como personas en el Mundo. Os adelanto que la mía es lo equivalente a un harakiri emocional. No me arrepiento de nada de lo que haya hecho o dejado de hacer en estos últimos diez años de mi vida, lo que me duele es no poder volver a hacerlo. 

No hay día que no me lamente por el irremediable paso del tiempo y mi cada vez más cerca treinta cumpleaños. Hoy lo traigo a colación por que hace casi diez años empecé a ver How I meet your mother, una serie que me ha acompañado en todos estos años. He madurado a la vez que Lily, he perdido algunos de mis miedos en este tiempo como le ha ocurrido a Robin y he evolucionado, tal y como le ha pasado a Ted. Y aunque en los últimos años les haya ignorado ligeramente por aburrimiento, sus últimos coletazos van acompasados con la agonía de mi veintena. 

(OJO, ¡SPOILERS OTRA VEZ!) 
Es por esa mutua compañía y por mi vena nostálgica por lo que nunca he dejado de lado esta serie. Ahora enfilan ya su recta final y han dado un giro de lo cómico a lo emotivo; mientras lanzan dardos directos a mi trauma peterpaniano (¡palabro!). Porque si hay algo que me agobia, si hay algo que me aterra, si hay algo que me martiriza, es pensar en todos aquellos que quedaron por el camino. Ted realizó un discurso breve pero brillante sobre ello en el capítulo de la semana pasada. En el colegio, en el instituto, en la universidad, en el trabajo. Es alucinante la cantidad de gente que se te antoja vital, imprescindible y eterna en tu vida. Y es -si me permitís la expresión- 'acojonante' la facilidad con la que llegan a esfumarse amistades que han formado parte de ti. Afortunadamente me considero una persona muy positiva y creo que, en lo que soy, hay parte de todos esos amigos que tanto me aportaron. Pero asusta ser consciente de lo volátil y frágil del concepto de amistad. Ted quiso despedirse de todos aquellos que han pasado por HIMYM de manera regular pero secundaria. Y nos recuerda algo que deberíamos tener grabado a fuego todos:

"That's why when you find someone you want to keep around, you do something about it". 

O lo que es lo mismo. Estefanía, Nagore, Amaia, Cris. Yo siempre haré lo que tenga que hacer para que sigáis a mi lado. Porque algunas amistades sí que son para siempre. :)

Si ya lo decía Amaral, por encima de todas las cosas:
















25/2/14

Zu maite zaitudala...

Oinez zelai berdean, itsaso bazterrean, gailurrak ditut maite eta kresal usaina.
Itsas bazterreko ur gazi buztietan garbitzen dut arima ametsez betea.
Euskal Herri osoko mendi guztietan, etxean aurkitzen naiz, amaren besoetan.
Lurrean etzanda, goruntz begira, ni ohartzen naiz zu maite zaitudala. 


(Amaren besoetan / Sorotan Bele)




4/2/14

Víctima del calendario

A pesar de que me bailen los números de algún que otro cumpleaños, lo cierto es que tengo una gran habilidad para esconder fechas en cualquier rincón de mi memoria. Soy esclava del calendario, de los días que me marcaron, los que me golpearon y me hicieron llorar, los que me hicieron avanzar, los que me hicieron reír y también enamorarme. Fechas que me recuerdan dónde estuve, qué decidí y en qué acerté. Simples efemérides de momentos que ya no volverán, de instantes que ojalá pudiera repetir en bucle o simples aniversarios que gustan celebrar. Es la tiranía de un calendario que me aferra a todo lo que me ha modelado, a lo que soy y a lo que nunca debo olvidar. Bendita esclavitud. 


31/12/13

2013: Una imagen, una canción, un libro

Igual que hiciera doce meses atrás, recopilo este último año a mi modo. Porque si 2013 fuera una imagen, sería ésta que refleja a la perfección lo que ha sido mi año.


Y si fuera una canción, sin lugar a dudas cantaría al ritmo de Rise Against aquello de: "... it's not too late, we have the rest of our lives!"



Y si fuera un libro -en un año en el que he leído menos que nunca- sería El fin del Mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami.

¡FELIZ 2014!

22/7/13

Veinteañera

Esta semana es mi cumpleaños. Cumplo los veintitodos, es decir, enfilo la recta final de esta maravillosa década. A partir del jueves entro en una cuenta atrás: 365 días para dejar de ser joven. Tic, tac, tic, tac. 12 meses para tachar retos y objetivos de la lista “qué hacer antes de los 30”. O antes de ser vieja.

No se me da bien crecer. Tampoco iba a ser buena en todo, ¿no? Me gusta el día de mi cumpleaños, pero no me gusta el hecho de cumplirlos. Desde los 25 siento vivir intentando arañar momentos, tratando de añadirle días al calendario en vez de arrancárselos, para poder quedarme para siempre en esta fase de mi vida. Pero la jodida vida ha pisado el acelerador y quema los días, meses y años. Es como si el Mundo quisiera arrebatarme lo que soy mientras me aferro a los recuerdos de lo que fui.

 Y vuelvo a ser víctima de mi constante contradicción. Mi optimismo me hace estar convencida de que lo que va a venir es mejor que lo vivido. Pero mi incorregible nostalgia me hace querer aferrarme a lo pasado. Acabo en una encrucijada en el camino; miro a mi alrededor y veo que la vida ha avanzado más rápido de lo que me ha dado tiempo a asimilar y siento, con angustia, con no hay vuelta atrás. Que hay experiencias, anécdotas, meteduras de pata, locuras y sentimientos que ya no volveré a vivir.

 Es como si me obligaran a vivir una vida que no es la mía, como si me impusieran riesgos y responsabilidades que no me corresponden... aún. Puede que sea cuestión de madurez o quizás tan sólo de actitud. Y puede que un día me levante de la cama con ganas de asumir que ya no soy aquella chavala. Pero ahora, por el momento, sufro la fase de negación.

 Por lo menos aún nadie ha osado a llamarme señora. De hecho, no hace mucho que una mujer me insultó llamándome veinteañera. Le di las gracias.


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