Mostrando entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas

28/12/17

2017: Una imagen, una canción, un libro y una serie

Si 2017 fuera una imagen nos transportaría a Zlatini Rat, en la isla de Brac, Croacia. Vacaciones (¡dos años después!) y la mejor compañía. Una playa idílica prácticamente vacía a finales de verano. Agua transparente, piedras blancas, cerveza fría, relax máximo y un anochecer inolvidable para dos. 


Y si fuera un libro, este año es fácil. Y no lo digo yo, lo dice mi abuela. El libro del año (¡corred a comprarlo, insensatos!) es Tu rostro por partes, de David R.L. Si os suena el autor, sí, es mi hermano. ;)


Y si fuera una canción, sería la canción de la intro de Narcos. Dice Spotify que es una de las canciones que más veces he escuchado este año... ¡y doy fe! Totalmente enganchada a Tuyo de Rodrigo Amarante. En bucle.


Y si fuera una serie... este año serían dos. Han sido muchas las series que me han enganchado este año en el que me he puesto al día con Dr. Who, me he enamorado de This is Us y he seguido riéndome con Friends, entre otras muchas. Pero hay dos series -llevo pensándolo días pero soy incapaz de decantarme por una- que superan a las demás. 2017 ha sido el año en el que he descubierto Ministerio del Tiempo y se ha ido directa a mi Top 5. No sé si The Handmaid's Tale entrará algún día en este Top 5 pero sí que su primera temporada es impecable y dura, muy dura. Especialmente porque no estamos tan lejos como nos gustaría de esta distopía...

27/1/15

Los libros que me gustaría leer en 2015

Uno de mis grandes propósitos para este año es retomar la lectura. Cada año que pasa leo menos y no me gusta así que algo habrá que hacer al respecto. De momento no lo estoy cumpliendo pero es que cada segundo de tiempo libre que tengo meto las narices en los apuntes de Filosofía. Vamos, que no es que no esté leyendo pero... no es lo mismo, evidentemente. En quince días seré libre y ya tengo en mente los libros que quiero 'atacar'. Sobre la mesilla tengo alguno prestado y alguno de fácil lectura ya iniciado. Pero lo cierto es que si sólo leyera un libro por trimestre, en este 2015 me gustaría leer:

Rayuela, de Cortázar. El número 1 de mis libros pendientes desde hace mucho. Hace un par de años comencé a leerlo pero no pude darle continuidad por falta de tiempo. Podría ser una gran lectura para el verano, con tiempo, ganas y concentración.

El viejo y el mar, de Hemingway. Un clásico que ha danzado por las estanterías de casa desde tiempos inmemorables y que siempre me ha llamado la atención. Este sería un buen año. 

Futbolistas de izquierdas, de Quique Peinado. Hablé de él en el post de libros y fútbol. Tengo unas ganas tremendas de leer este libro que ya he ojeado en más de una ocasión pero nunca se ha venido a casa conmigo. 

Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Hace tiempo que le debo una relectura a esta obra de arte. El año pasado hubiera sido la fecha ideal pero nunca es tarde si la dicha es buena... nunca mejor dicho. Hace años me regalaron, además, un lujo de edición conmemorativa perfecta para segundas, terceras o infinitas lecturas. 

La asignatura pendiente, una vez más, seguiría siendo la poesía. ¿Alguna recomendación para una completa novata de los versos?

11/11/14

Los libros de mi infancia

Imagen vía Pinterest
Siempre me han enamorado esas fotografías de librerías infinitas en salones perfectos con miles de tomos colocados -aparentemente- a barullo pero, a buen seguro, con un orden desorganizado a gusto del propietario: por autores predilectos, por temática, por estilos, por ediciones... Acumulo escenarios similares a modo de inspiración en algún tablero en Pinterest; "algún día", pienso. Pero, siendo sincera, lo que de verdad me gustaría es recuperar el hábito de la lectura, un hábito al que entre trabajo, blogs, series, redes sociales y apuntes interminables de la UNED cada vez le dedico menos tiempo. 

Leo desde que tengo uso de razón. Mi madre me enseñó a leer en casa, antes de que nos enseñaran en el colegio. Fui una devoradora de libros compulsiva: Tardes de domingo, noches en vela para terminar algún libro, entre estudios... Nunca había tiempo suficiente. En una ocasión incluso me castigaron sin leer, porque había dejado lo que tenía que hacer por un libro. "Primero el deber". Y mi madre me echaba la bronca cuando tardaba una tarde en leer el último libro que había entrado en casa: "a ver qué lees ahora". No me importaba mucho. Tenía unos cuantos libros de cabecera que, pese a saber de memoria, leía y releía eternamente. Y aunque tenía mucho donde elegir, siempre acababa volviendo a tres colecciones inolvidables:

Los Cinco, de Enyd Blyton. Los cinco fueron mis mejores amigos literarios. Georgina, Julian, Dick y Anne; Jorgina, Julian, Dick y Ana en otras versiones. Y el inseparable Tim, mascota que dio nombre el primer perro que tuvimos en casa. Me encantaban las aventuras en las que se metían, la mayoría de ellas ¡en la isla de George!,  pero sobre todo, me encantaba el personaje de Georgina, 'George' y, cómo no, quería ser como ella. 

El pequeño vampiro, de Angela Sommer-Bodenburg. Estaba completamente enganchada a las historias de un pequeño vampiro, Rüdiger; que se hace amigo de un niño humano, Anton; y cómo entran uno en la vida del otro sin que los mayores se enteren. Anton incluso puede volar con una capa que le presta su amigo. ¡Un vampiro en el alféizar de la ventana! 

Ana la de las Tejas Verdes, de Lucy Maud Montgomery. Un clásico que no tiene nada que ver con los dos anteriores. Pero aún a día de hoy creo que me sé la vida de Ana de memoria, desde que llega a la casa de Marilla y Matthew hasta que sus hijos luchan en la Primer Guerra Mundial. Y mientras lo leía y releía y volvía a releer, me imaginaba cómo sería tener una hermana gemela como Diana y soñaba con viajar a la isla Príncipe Eduardo en Canadá.

Por supuesto, guardo esos libros (y todos los que he tenido) como oro en paño. No se me ocurre una herencia mejor para los que vengan detrás... Y, mientras recuerdo aquellas historias que alimentaron mi imaginación y que me acompañaron en tantas tardes de mi infancia, pienso en la lista de libros que  tengo acumulados para leer o de los que me gustaría que llenaran la librería de mi casa... Pero si eso ya, otro día ;)

14/10/14

Fútbol y libros

El año pasado me regalaron un libro futbolero que, aunque me ha costado leer (veo series por encima de mis posibilidades), me ha abierto el apetito. Al margen de libros enciclopédicos que recopilan la historia de la Real Sociedad y dos libros que, siendo jovena e inmadura compré de José Ramón de la Morena (...), he consumido muy poca literatura futbolera. Los leídos y algún otro título de mi 'wish list' a continuación. 

- Fútbol contra el enemigo, de Simon Kuper. Genial libro que sigue vigente a pesar de los años (con algún matiz), que revela la estrecha e íntima relación entre fútbol y política/poder y la importancia que el deporte rey tiene entre la sociedad y en la conformación de movimientos o ideologías. Repito que me ha costado leerlo, por falta de tiempo dedicado a la lectura, pero me ha parecido un libro muy revelador. Con datos, con testimonios y con anécdotas contadas sobre el terreno. El futbolista viajó a 22 países para documentarse. 

- Futbolistas de izquierdas, de Quique Peinado. Aún no lo he leído. Lo he tenido en mis manos un par de veces, lo he ojeado e incluso leído pasajes enteros, pero aún está en mi lista de deseados. 

- El autoestopista de Grozni y otras historias de fútbol y guerra, de Ramón Lobo. Buscando nuevos libros me he topado con éste, que tiene muy buena pinta. Pretende explicar la conexión entre el fútbol y los conflictos bélicos del mundo. El propio autor sirvió de correo para mantener en contacto al extxuriurdin Meho Kodro con su familia durante la guerra de la ex Yugoslavia. 

- Fiebre en las gradas, de Nick Hornby. El autor traza un relato autobiográfico sobre su amor y fidelidad al Arsenal. Una relación tortuosa y obsesiva que le lleva a rechazar invitaciones de boda si su equipo juega en casa, entre otras cosas. Muchas ganas de leer este libro que ahonda en la raíz de la fidelidad, la obsesión y la pasión de los seguidores hacia su club. 

- Mi abuela y diez más, de Ander Izagirre. De esta joya txuriurdin escribí hace un año. Impagable el tiempo que dediqué a su lectura. Piel de gallina en más de una ocasión y una emotiva sensación de recordar momentos que ni viví gracias a su pluma. De re-lectura obligada. 

- Latidos de futbolista, de Aintzane Encinas, futbolista y capitana de la Real Sociedad. Un libro de pequeños relatos escrito desde el punto de vista de una futbolista que ha demostrado tener muchísimo talento escribiendo. El prólogo del libro está escrito por Esteban Granero

Como digo, soy novata en este tipo de literatura así que agradeceré cualquier recomendación...

19/8/14

El peso del sujeto

"Había vivido lo suficiente para sospechar eso que, pegado a las narices de cualquiera, se le escapa con la mayor frecuencia: el peso del sujeto en la noción del objeto". 
Rayuela / Julio Cortázar*
(libro a medio leer)


El peso del sujeto - Hitzen Mundua

El peso del sujeto - Hitzen Mundua

El peso del sujeto - Hitzen Mundua

31/12/13

2013: Una imagen, una canción, un libro

Igual que hiciera doce meses atrás, recopilo este último año a mi modo. Porque si 2013 fuera una imagen, sería ésta que refleja a la perfección lo que ha sido mi año.


Y si fuera una canción, sin lugar a dudas cantaría al ritmo de Rise Against aquello de: "... it's not too late, we have the rest of our lives!"



Y si fuera un libro -en un año en el que he leído menos que nunca- sería El fin del Mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami.

¡FELIZ 2014!

10/10/13

Un trocito de Atotxa

Como sabéis, una de mis grandes pasiones es la Real. Es una afición que surgió por generación espontánea y que ha ido creciendo a base de regarla con derrotas y éxitos, como local y como visitante, en el sofá y en el campo, y siempre con la mejor de las compañías. 

El pasado mes de julio recibí por mi cumpleaños un regalo especial. Un libro escrito por un periodista que no dedica su pluma al fútbol pero que sí comparte esta pasión. "Mi abuela y diez más", de Ander Izagirre

Esta joya de poco más de 100 hojas es un relato largo que recomiendo encarecidamente a todos aquellos que profesan un gran odio al fútbol moderno y que añoran aquellos años en los que los campos eran barrizales, los futbolistas podían ser calvos, las aficiones aún ganaban partidos y David podía ganar a Goliat.

Para mí ha sido un tesoro que me ha regalado momentos que no viví, anécdotas que no conocía pero que indudablemente llevan el sello de Atotxa y recuerdos con los que me reencuentro. Ander refleja lo irracional de este sentimiento, lo frívolo de esta pasión, escondida tras una falsa cordura. Nos explica lo intenso que puede llegar a sentirse un gol, incluso si lo descubres con 24 horas de retraso. Lo cercano que te puedes sentir a un lugar, aunque estés a miles de kilómetros. Lo absurdo que te puedes llegar a sentir cuando entiendes que eso que tanto quieres ni si quiera afecta a tu vida personal. Y lo profundo que puede llegar a ser ese sentimiento por algo que es más que un equipo: que arrastra consigo una filosofía, una historia, una identidad, unos fracasos y unos éxitos que son tuyos.  

Con sus palabras Ander me regala un trocito del Atotxa que nunca pisé...

P.D. No he podido evitar copiar este fragmento, este recuerdo imborrable de lo bajo que puedes llegar a caer. Conviene no olvidar que del infierno al cielo hay un sólo camino pero con dos direcciones...
"La desolación polar vino al año siguiente, el 4 de octubre de 2008. La Real jugaba en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán, donde antaño peleó por ganar Ligas, pero esta vez estaba en Segunda y no se enfrentó al Sevilla sino a su segunda equipo, el Sevilla Atlético. Hay pocas cosas más humillantes que jugar contra un filial. Y encima lo dieron por la tele. El estadio estaba vació, los gritos de los entrenadores se escuchaban con nitidez y los pelotazos resonaban con eco. Daban ganas de llorar. Debió de ser uno de los diez peores partidos de la historia del fútbol y yo me lo tragué entero. (...) El Sevilla Atlético, colista muy hundido de la Segunda División, encajó 89 goles aquella temporada. La Real ni siquiera le disparó a puerta. (...) Pasé setenta minutos viendo en la pantalla un marcador que decía Sevilla Atlético 1; Real Sociedad, 0. Y así se quedó para siempre". 
Yo estuve allí. 


31/12/12

2012: Una imagen, una canción, un libro

Si 2012 fuera una imagen, sería ésta de aquel maravilloso anochecer en Estambul...


Si 2012 fuera una canción, le cantaría a my wonderwall...


Y, si 2012 fuera un libro, sería 'La sonrisa etrusca', de José Luis Sampedro. No podría haber existido un momento mejor que éste año para descubrirlo...

22/3/10

Ezkutuko altxorrak

"2003ko martxoan joan nintzen estreinako aldiz New Yorkera, Bush presidenteak irakierri emandako ultimatuma bukatzear zegoela. Elizabeth Macklin idazleak gonbidatuta joan nintzen, musikari lagun batzuekin batera, Manhattaneko lokal batzuetan emanaldiak egitera. Emanaldi horietako batean, Bowery Poetry Club izeneko aretoan, hizkuntzei buruz sekula entzundako definiziorik ederrena esan zidan Phillip Levin idazle newyorktarrak.

Euskara deigarri egin zitzaiola esan zidan. Bazuela gure hizkuntzaren berri aurretik ere, ezagutzen zituela euskaraz idatzitako testuak. Irternetetik eta. Behin baino gehiagotan saiatu zela hitz horiek zer esan nahiko zuten asmatzen. Ezta hurrik ere. Baina zerbaitek atentzioa deitu zion: testuan agertzen ziren x guztiek.

"Altxorraren mapa ematen du zuen hizkuntzak" esan zidan, "gainontzeko letra guztiak ahaztu eta x letran soilik arreta jartzen baduzu, altxorra non dagoen jakin desakezula ematen du".

Ezagutzen ez duzu hizkuntza bati buruz esan zitekeen gauzarik ederrena zela hura bururatu zitzaidan, altxor baten mapa".

Bilbao - New York - Bilbao
Kirmen Uribe

4/3/10

El gran 'Gabo'

"Nunca hice nada distinto de escribir, pero no tengo vocación ni virtud de narrador, ignoro por completo las leyes de la composición dramática, y si me he embarcado en esta empresa es porque confío en la luz de lo mucho que he leído en mi vida".



Memoria de mis putas tristes / Gabriel García Márquez

21/7/09

Un nuevo adiós

Los humanos tendemos a idealizar las cosas. No nos gusta lo que vivimos, lo que tenemos, lo que somos. Por eso aquello que no podemos abarcar se convierte en lo mejor. Un buen ejemplo de ello es la infancia, que tan cautivados tiene a toda la especie humana. Con su aureola de inocencia, felicidad perenne e ingenuidad; y de la mano de figuras como Peter Pan o los Reyes Magos (y sucedáneos), se ha ido configurando un mito en torno a la etapa más tierna de nuestras vidas, que ha acabado idealizada haciendo bueno el refrán de ‘cualquier tiempo pasado siempre fue mejor’.

Sin embargo, por mucho que nos guste creer lo contrario, de pequeños todos o casi todos quisimos crecer rápido y poder hacer ‘cosas de mayores’. Nos sentíamos atrapados en las miles de prohibiciones que nos imponían los adultos. Quedarse despiertos hasta tarde, no ir al cole o incluso ‘comer huevos’, eran nuestras aspiraciones. Obviamente, para poder hacerlas había que crecer. Y cada uno lo hizo a su manera.

Determinar la frontera entre niñez y adolescencia (o como quiera que se le llame ahora a la ‘edad del pavo’) es una tarea imposible. Afortunadamente es muy poca la gente que puede decir en qué momento comenzó a crecer (y digo afortunadamente porque la mayoría de los que sí pueden es por culpa de algún hecho traumático). Yo no soy una de ellas. Lo que sí recuerdo son algunos hechos aislados que me hicieron despertar y enterarme de que fuera de mi pequeño universo, lleno de color, había rincones llenos de horror. Sin necesidad de viajar lejos, además.

Uno de esos hechos fue el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Un acto atroz que pareció, por unos días, semanas, meses incluso, cambiar el curso de los acontecimientos, cambiar la voluntad de políticos y sociedad para cambiar una realidad que dura ya demasiado. Una realidad con la que convivía desde pequeña, pero de la que no fui consciente hasta aquellos días de julio en los que lloré viendo la tele.

El segundo de esos hitos fue la lectura de ‘Las cenizas de Ángela’, una obra donde Frank McCourt recogió con sencillez y sinceridad los detalles de su triste infancia. Ávida lectora, mi biblioteca hasta aquel entonces estaba repleta de libros de aventuras e historietas de adolescentes. ‘Las cenizas de Ángela’ fue prácticamente mi bautismo en obras más serias o adultas, por definirlas de alguna manera. Cuando llegué al punto final de la narración, yo ya no era la misma. Un nudo en la garganta y en ocasiones, lágrimas, me acompañaron por aquel paseo por el horror, el desamparo, el hambre, la tristeza y el frío que había sido la infancia de McCourt y sus hermanos.

He tenido el gusto de leer muchos libros más desde entonces. No es que ‘Las cenizas de Ángela’ sea mi libro favorito. Pero sí uno de los más especiales para mí. Es, y siempre será, ese libro que me marcó como ningún otro lo puede hacer. Anoche me desperté con la noticia del fallecimiento de Frank McCourt, quien después de viajar a EE.UU. de joven, tal y como relata en sus obras, se fraguó, con paciencia y trabajo, una vida mucho mejor que la que había tenido. Si las palabras siempre se quedan huecas, mucho más cuando son para despedir a un escritor. Descanse en paz.

16/6/09

Ella

"(...) mueve un poco la cabeza a un lado y a otro, como si fuera tarareando algo, y desde luego hay ritmo en sus pasos, cierta levedad en su forma de moverse, y digo para mis adentros: Esta chica es feliz, está contenta de vivir y andar por la calle en este fresco y soleado día de principios de primavera(...)".

"(...)Pero se distanciaba de cuando en cuando, a veces justo en plena conversación, y se quedaba mirando al espacio con aquella expresión soñadora en los ojos, y era como si ya no me conociera. Al principio creía que se quedaba absorta en sus pensamientos o sumida en algún recuerdo, pero cuando finalmente le preguntaba lo qué se le pasaba por la cabeza en esos momentos, sonreía y contestaba: Nada (...)".
Un hombre en la oscuridad / Paul Auster

18/5/09

Hasta siempre

Puede que con el paso del tiempo los días así no sirvan más que para llenar las efemérides de los periódicos, o como excusa para homenajes llenos -la mayoría- de pedantería y pretensión.

Pero lo cierto es que en días así parece que el Mundo es un lugar un poco más -aún- triste y oscuro. La ausencia una mañana de una de esas almas gigantes que ha sido maestra en reflejar con su pluma las ilusiones, las esperanzas, las desilusiones propias y ajenas, hace, sin duda, algo más díficil sonreír.

Puede que, con el paso del tiempo, recordemos que las mentes como las de Mario Benedetti no mueren jamás, porque habitan mucho más allá de su obra, en el sentir, en las lágrimas y en el recuerdo de las miles de personas que se han sentido identificadas o a las que el maestro ha llegado, alguna vez, con alguna de sus palabras.

Yo me quedo ahora con unos versos que me marcaron desde el mismo momento en el que los descubrí -o me los descubieron-, y que forman parte de mí desde unos pocos meses después, cuando los redescubrí.

TÁCTICA Y ESTRATEGIA

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites


¡Gracias y hasta siempre!

15/1/09

Obabakoak. Bernardo Atxaga

Anoche terminé de leer 'Obabakoak', y en plena resaca de lectura, aún no sé muy bien qué sensaciones ha dejado en mí. Tengo que decir, antes de nada, que este libro llevaba años en mi lista de lecturas obligadas y deseadas pero ha tardado en caer en mis manos. Podríamos decir que se trata de una novela 'atípica', aunque estaríamos mintiendo. Primero porqué no sé si debería considerarse novela a un libro que en realidad, es una recopilación de historias diversas que aparentemente sólo tienen en común el escenario donde ocurren, una pequeña localidad llamada Obaba. Y segundo porque, obras de cuentos e historias entrelazadas hay ya unas cuantas.

Como fuere, lo cierto es que 'Obabakoak' ha dejado en mi sensaciones opuestas. Me ha maravillado el estilo de su autor, Bernardo Atxaga, tendiendo hilos entre historias, narrando hechos, y con una gran capacidad de transmitir al lector a lugares, épocas y hechos desconocidos.

Respecto al libro en sí, algunas de las historias narradas me han dejado indiferente. Otras, en cambio, me han maravillado. Entre estas últimos destacan casi todos los cuentos, en especial "El criado del rico mercader" y las historias "En busca de la última palabra" y "Nueve palabras en honor del pueblo de Villamediana".

En general, diría que es una lectura más que recomendada (ahora me obligo a mí misma a leerlo en euskera), para gozar del arte de Atxaga (del que hasta el momento había leído sólo Memorias de una vaca y El hijo del acordeonista, siendo el segundo uno de los libros que más me han gustado en los últimos años) entrelazando los distintos relatos y haciendo un guiño al lector entre historia e historia consiguiendo que, a pesar de su independencia entre sí, constituyan en su totalidad una obra con sentido de principio a fin.

12/1/09

El criado del rico mercader

Érase una vez, en la ciudad de Bagdag, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte, y porque la Muerte le hizo un gesto.

Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.

- Amo – le dijo- déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdag. Esta noche quiero estar en la lejana ciudad de Ispahán.
- Pero ¿por qué quieres huir
- Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.

El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo, y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.

Por la tarde, el propio mercader fue al mercado, y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.

- Muerte – le dijo acercándose a ella -, ¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?
- ¿Un gesto de amenaza? –contestó la Muerte -. No, no ha sido un gesto de amenaza, sino de asombro. Me ha sorprendido verlo aquí, tan lejos de Ispahán, porque esta noche debo llevarme en Ispahán a tu criado.

(Recogido por Bernardo Atxaga en Obabakoak)

15/12/08

Cien años de soledad

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarías con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquiades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades. «Las cosas, tienen vida propia -pregonaba el gitano con áspero acento-, todo es cuestión de despertarles el ánima.» José Arcadio Buendía, cuya desaforada imaginación iba siempre más lejos que el ingenio de la naturaleza, y aun más allá del milagro y la magia, pensó que era posible servirse de aquella invención inútil para desentrañar el oro de la tierra. Melquíades, que era un hombre honrado, le previno: «Para eso no sirve.» Pero José Arcadio Buendía no creía en aquel tiempo en la honradez de los gitanos, así que cambió su mulo y una partida de chivos por los dos lingotes imantados. Úrsula Iguarán, su mujer, que contaba con aquellos animales para ensanchar el desmedrado patrimonio doméstico, no consiguió disuadirlo. “Muy pronto ha de sobrarnos oro para empedrar la casa”, replicó su marido. Durante varios meses se empeñó en demostrar el acierto de sus conjeturas.
(Cien años de soledad / Gabriel García Márquez)
No, una imagen NO vale más que mil palabras.

25/8/08

Iraultza txikiak

"Volvimos a efectuar esa danza nocturna que desde el comienzo nos resultó natural: dormir abrazados tan estrechamente que si uno se daba la vuelta el otro se acomoda y si uno se separa el otro se despierta".
(La suma de los días, Isabel Allende)
Es sólo ante pequeños detalles cuando una puede percatarse que está en presencia del amor. Como todo lo bueno de la vida.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...