14/2/13

Ondorioak...

Hace unos meses inició su marcha una ola que arrastraba en su camino metas y sueños que llevaban tiempo sumergidos. Ha sido un periodo interno revelador en el que, con los pies bien pegados al suelo firme, he analizado la ola desde la distancia, sopensado momentos y necesidades y reprimiendo mis ganas de lanzarme hacia ella.

Pero esta vida es caprichosa y si bien, como escribía hace poco por aquí, me aferro a la idea de que las cosas nunca pasan POR algo, sí que lo hacen PARA algo. La atrevida e imprevisible casualidad ha querido que la ola se haya encontrado con un obstáculo en su camino que, lejos de pararla o dividirla, la ha hecho más fuerte y veloz.

Y ahora sí que sí: me subo a ella. Sin amarres, sin salvavidas, sin flotador. Me lanzo a lo loco a por esa ola, antes de que se lleve lo que quise ser muy lejos de lo que puedo ser. No sé qué pasará, y si os soy sincera, la falta de costumbre me hace llevar mal esta incertidumbre y transformarla en preocupación. Pero me conozco bien y sé que mi optimismo incorregible me hará aprender a surfear...

...ondorioak bideak/nireak izango dira...



24/1/13

¡Haz que pase!

Yo no creo en el destino. Me niego, de hecho, a aceptar que el destino exista porque de así serlo, tendríamos la más triste de las vidas. Si todo lo que me vaya a ocurrir en esta vida está previsto, ¿para qué disfrutarlo, para que alegrarme, para qué entristecerme, para qué preocuparme o para qué sentirme orgullosa? Nunca estaría siendo realmente atrevida, impulsiva, alocada, irresponsable o sensata. Puesto que alguien o algo habría decidido antes que yo esos pasos.

Tampoco acabo de creer del todo en la suerte. Sí creo en el concepto de suerte. "Le tocó la lotería, qué buena suerte". "Se le calló una maceta encima, qué mala suerte". Aunque si le tocó la lotería es porque, evidentemente, había jugado, y la -llamémosle casualidad, estadística, suerte, fortuna, azar- hizo que salieran sus números. Y esa maceta o estaba mal puesto, o hacía demasiado viento, o ambas cosas a la vez. Debatiéndo sobre este tema hace unos días, me pusieron como ejemplo de suerte el cáncer. Como he dicho antes, sí creo en el concepto de [mala] suerte. Seguro que lo primero que diría(mos) sería algo del tipo: "¡qué puta mala suerte!". Pero, en mi opinión, no es suerte. Es casualidad (y de la puñetera). Aunque quizás no sean tan diferentes ambos conceptos.

Al final, las cosas importantes de nuestra vida -las que nos definen, las que nos permiten sentirnos realizados-, son fruto de acciones. Principalmente de las nuestras, pero muchas veces también de las de los demás. Y como en esas no podemos meter mano, no nos queda otra que luchar, trabajar, soñar, creer, crecer y volver a soñar. Y seguir trabajando. Hacer que pase. 

31/12/12

2012: Una imagen, una canción, un libro

Si 2012 fuera una imagen, sería ésta de aquel maravilloso anochecer en Estambul...


Si 2012 fuera una canción, le cantaría a my wonderwall...


Y, si 2012 fuera un libro, sería 'La sonrisa etrusca', de José Luis Sampedro. No podría haber existido un momento mejor que éste año para descubrirlo...

30/12/12

Aio 2012!

2012 ha sido un año de contrastes, marcado por las nuevas rutinas y por las despedidas. Por primera vez en mi vida aún no sé si quiero agarrarme al año que se va, pero sí sé que no ha sido mejor que los anteriores, lo que me entristece ya que, además de novedoso, creo que es algo injusto. Y es que este año que se acaba me ha regalado momentos únicos, además de ser el primero de una gran etapa en mi vida.

Supongo que el sabor que guarde de este 2012 dependerá del ánimo con el que lo recuerde. Y es que en estos meses se han perdido 'te quieros' que ya nunca se podrán decir. He sentido cada abrazo más cerca que el anterior. He llorado de alivio, de pena y de risa. Se me ha encogido el corazón por momentos y, en otros, lo he "ensanchado" más que nunca, como nos pedía Robe. Me he emocionado al sentir la esa mano diminuta agarrar con fuerza mis dedos. Y he hablado conmigo misma, mucho.

De lo que estoy segura es de que he EXPRIMIDO cada mes de 2012. Me he quedado a medio camino de aquellos propósitos de año nuevo, pero no me importa: Ya tengo deberes para este nuevo año que me apetece más que nunca.

¡ADIÓS 2012! ¡BIENVENIDO 2013!


Quisiera que mi voz fuera tan fuerte que a veces retumbara las montañas y escuchárais las mentes socialadormecidas las palabras de amor de mi garganta.



9/11/12

En tarros de miel

Ayer me comentó un amigo que lo mejor del paso del tiempo es ver que hay cosas que nunca cambian. Y es que esa es la verdadera esencia de la vida, al menos para mí. Asumiendo que el presente es el mejor tiempo verbal que conjugar, reconozco que me tira más el pasado que el futuro. No por falta de optimismo, valentía o decisión si no, simplemente, por mera práctica: me gusta aferrarme a todo lo que haya supuesto un éxito en mi vida. Mi gente, mis aficiones, mis vocaciones, mis equivocaciones.

Me he dedicado, como decía la canción, a guardar en tarros de miel todo lo vivido. Al menos todo lo que me ha hecho sentir bien. Y cuando los destapo, disfruto comprobando que desprenden el mismo aroma. Que puedo seguir en el punto donde lo dejé. Que aún puedo compartir aquella vieja broma. Y que, aunque nada es igual, nada ha cambiado, y seguimos guardándonos nuestros viejos secretos.

Supongo que son vitales para mí porque, de un modo u otro, han formado para mí un colchón de seguridad. Es como si la esencia de todo lo guardado en esos tarros me aupara y me permitiera vivir mi presente con seguridad. Son mi margen de maniobra y mi refugio. Y aunque todo marche bien, es mejor no dejarlos escapar.


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