10/12/13

Comienzan las despedidas

Nunca me han gustado las despedidas, aunque la de este año que comienza a irse es -a la par que nostálgica- alegre. No creo que me cueste decirle adiós al 2013, pero siempre lo recordaré como el año que me retó. Serán doce meses con sabor agridulce que esperarán en el cajón a que algún hecho futuro los convierta en esenciales. 

A poco más de medio año de que el 3 amenace mi equilibrio, mi juventud, mi cordura y mi eterno síndrome de Peter Pan, éste que se nos escapa de las manos será el último en que mi década de veinteañera llene cada día de su calendario. Es la despedida nostálgica, la que no quiere que el reloj siga su curso, la que nunca espera un nuevo año. La despedida nostálgica de quien no quiere crecer cronológicamente. 

Pero si por algo se caracteriza este 2013 es por todo lo que me ha enseñado a valorar, a recordar, a recuperar y especialmente a creer. Es la despedida alegre, la que se sabe dentro de una rueda que ya no puede parar, la que vive atrapada en la definición avanzar. La despedida alegre de quien no puede esperar a continuar creciendo interiormente.

2013 siempre será el año en el que aprendí a mirar la vida desde otra perspectiva. 






2 comentarios:

Iréz dijo...

¿Sabes? Yo en este 2013 he aprendido también mucho sobre mí, y sobre las personas en general.

Y por muchos treses que lleves, cuatros...si aún crees en Peter Pan, no hay nada que temer ;)

¡El 2014 vendrá con mejores sonrisas y mejores vivencias! :)

Iria dijo...

Entonces 2013 ha merecido la pena, guapa!!!!!!!!

Y no, no es que crea en Peter Pan, es que en el fondo le odio mucho porque yo el año que viene cumplo 30 y eso es deprimente! :(:(

¡Por un gran 2014!

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