Este blog nació para dar cabida a palabras. Robadas, escuchadas, prestadas, improvisadas, buscadas.... Palabras, que tanto me han gustado siempre. Sin embargo en los últimos dos días me he quedado sin ellas. Es lo que tienen las decepciones, que suelen dejar a uno con la boca abierta.
No me gusta la hipocresía. Tampoco la estupidez, la falta de miras, la irracionalidad y la escasa inteligencia. Y muchísimo menos las injusticias. Sé que yo misma habré caído en ellas una y otra vez, al fin y al cabo soy humana. Pero de los errores hay que aprender a salir.
Esta semana me he llevado una profunda decepción de un grupo de personas que se ha movido por un orgullo herido, por una falta de autocrítica, por una grave ausencia de sentido común y de sentido del humor. Un grupo de personas carente de sinceridad, ni para con los que le rodean, ni siquiera consigo mismo. Un grupo de personas tan irracional capaces de acusar a los demás por actuar tal y como ellos lo hacen. Y peor aún, capaces de cometer una enorme injusticia, actuando de la manera contraria a la que ellos mismos promulgan.
La decepción la suaviza el hecho de que a muchas de esas personas nunca las tuve en alta estima. Su paso por mi vida no me enriqueció demasiado. Pero entre ellos han conseguido herir a una persona de gran valor y que, sobre todo, creía en ese grupo y en lo que representaban. La decepción la acrecienta el lugar que ocupan en esta sociedad, puesto que pertenecen a un colectivo para mí vital en este mundo, de un gran valor y al que, en líneas generales, profiero un gran respeto.
Gracias a dios, en todos los casos siempre hay honrosas excepciones. Me alegra ver que las personas en las que confié, las personas de las que conocía su valor, esas personas en las que ha día de hoy sigo creyendo, siguen siendo igual de valiosas. Hay esperanza en el mundo, al fin y al cabo. Ahora sí podemos decir que en muchas ocasiones el aprendiz supera al maestro.
12/2/09
10/2/09
Burua galtzen hasi naiz...
Hay canciones por las que el tiempo no pasa. Y si un día, sin querer, te las vuelves a encontrar, vuelves a enamorarte de ellas. Por distintos motivos, con distintos momentos que acompañar, pero con la esencia de siempre.
23/1/09
Bizi ala iraun?
El paro llega al 14%. Han violado a una mujer en Donosti. Han detenido a un joven por el presunto asesinado de sus padres en Valencia. Expulsan a tres niños por insultos a su profesor en Internet. Tirotean una guardería en Noruega. Al Qaeda asegura que se vengará por la matanza en Gaza. Media África muere de hambre, desnutrición o pandemias. La otra media muere por culpa de las armas. Más juicios y condenas por corrupción. Encuentran el cádaver de un hombre en una maleta. Terrorismo y política. Ilegalizaciones de partidos. Condenadas a muerte dos personas en China por presunta implicación en la venta de leche adulterada. Microsoft despidirá a cinco mil personas en el próximo año. La situación económica empeorará en los próximos meses...
"Albisteek, berri guztiek, berri gehienek, hortzak erakusten dioten zorionari,
zorion apurrari: Sanzek ezetz, ezetz euskarari, hiru palestinar zulora, Real Madrilek gola,
arma tiro pum, atxilotu lotuak edonun... Eta galdetzen dut zer ote den hau, bizi ala iraun?"
"Albisteek, berri guztiek, berri gehienek, hortzak erakusten dioten zorionari,
zorion apurrari: Sanzek ezetz, ezetz euskarari, hiru palestinar zulora, Real Madrilek gola,
arma tiro pum, atxilotu lotuak edonun... Eta galdetzen dut zer ote den hau, bizi ala iraun?"
(Biziraun / Berri Txarrak)
15/1/09
Obabakoak. Bernardo Atxaga
Anoche terminé de leer 'Obabakoak', y en plena resaca de lectura, aún no sé muy bien qué sensaciones ha dejado en mí. Tengo que decir, antes de nada, que este libro llevaba años en mi lista de lecturas obligadas y deseadas pero ha tardado en caer en mis manos. Podríamos decir que se trata de una novela 'atípica', aunque estaríamos mintiendo. Primero porqué no sé si debería considerarse novela a un libro que en realidad, es una recopilación de historias diversas que aparentemente sólo tienen en común el escenario donde ocurren, una pequeña localidad llamada Obaba. Y segundo porque, obras de cuentos e historias entrelazadas hay ya unas cuantas.
Como fuere, lo cierto es que 'Obabakoak' ha dejado en mi sensaciones opuestas. Me ha maravillado el estilo de su autor, Bernardo Atxaga, tendiendo hilos entre historias, narrando hechos, y con una gran capacidad de transmitir al lector a lugares, épocas y hechos desconocidos.
Respecto al libro en sí, algunas de las historias narradas me han dejado indiferente. Otras, en cambio, me han maravillado. Entre estas últimos destacan casi todos los cuentos, en especial "El criado del rico mercader" y las historias "En busca de la última palabra" y "Nueve palabras en honor del pueblo de Villamediana".
En general, diría que es una lectura más que recomendada (ahora me obligo a mí misma a leerlo en euskera), para gozar del arte de Atxaga (del que hasta el momento había leído sólo Memorias de una vaca y El hijo del acordeonista, siendo el segundo uno de los libros que más me han gustado en los últimos años) entrelazando los distintos relatos y haciendo un guiño al lector entre historia e historia consiguiendo que, a pesar de su independencia entre sí, constituyan en su totalidad una obra con sentido de principio a fin.
Como fuere, lo cierto es que 'Obabakoak' ha dejado en mi sensaciones opuestas. Me ha maravillado el estilo de su autor, Bernardo Atxaga, tendiendo hilos entre historias, narrando hechos, y con una gran capacidad de transmitir al lector a lugares, épocas y hechos desconocidos.
Respecto al libro en sí, algunas de las historias narradas me han dejado indiferente. Otras, en cambio, me han maravillado. Entre estas últimos destacan casi todos los cuentos, en especial "El criado del rico mercader" y las historias "En busca de la última palabra" y "Nueve palabras en honor del pueblo de Villamediana".
En general, diría que es una lectura más que recomendada (ahora me obligo a mí misma a leerlo en euskera), para gozar del arte de Atxaga (del que hasta el momento había leído sólo Memorias de una vaca y El hijo del acordeonista, siendo el segundo uno de los libros que más me han gustado en los últimos años) entrelazando los distintos relatos y haciendo un guiño al lector entre historia e historia consiguiendo que, a pesar de su independencia entre sí, constituyan en su totalidad una obra con sentido de principio a fin.
12/1/09
El criado del rico mercader
Érase una vez, en la ciudad de Bagdag, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte, y porque la Muerte le hizo un gesto.
Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.
- Amo – le dijo- déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdag. Esta noche quiero estar en la lejana ciudad de Ispahán.
- Pero ¿por qué quieres huir
- Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.
El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo, y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.
Por la tarde, el propio mercader fue al mercado, y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.
- Muerte – le dijo acercándose a ella -, ¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?
- ¿Un gesto de amenaza? –contestó la Muerte -. No, no ha sido un gesto de amenaza, sino de asombro. Me ha sorprendido verlo aquí, tan lejos de Ispahán, porque esta noche debo llevarme en Ispahán a tu criado.
Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.
- Amo – le dijo- déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdag. Esta noche quiero estar en la lejana ciudad de Ispahán.
- Pero ¿por qué quieres huir
- Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.
El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo, y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.
Por la tarde, el propio mercader fue al mercado, y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.
- Muerte – le dijo acercándose a ella -, ¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?
- ¿Un gesto de amenaza? –contestó la Muerte -. No, no ha sido un gesto de amenaza, sino de asombro. Me ha sorprendido verlo aquí, tan lejos de Ispahán, porque esta noche debo llevarme en Ispahán a tu criado.
(Recogido por Bernardo Atxaga en Obabakoak)
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