4/3/14

La noche del ratón

Cuando éramos pequeños mis padres quisieron que tanto mi hermano y yo cultiváramos cuerpo y alma, exploráramos todas nuestras posibilidades y buscáramos nuestra vocación. Y, por supuesto, que nos divirtiéramos. Así -entre los dos- hemos sido karatekas, tenistas, futbolistas, baloncestistas, músicos (violinistas y pianistas principalmente, pero también le hemos dado a la guitarra y al fagot), miembros de coro, actores, ceramistas, pintores y alguna que otra cosa más que no quiero o no puedo recordar. Confieso que lo mío era la música, lo de los deportes se me daba peor que mal. 

Ante nosotros un abanico de posibilidad que, cuánto menos, sirvió para que proliferara la creatividad. Y os aseguro que ha dado sus frutos. No de un modo destacable en mí porque, más allá de una imaginación sin límites, mi pereza desmedida apaga cualquier resquicio de creación. Pero al menos mi hermano (que de vago también tiene un poco, no todo van a ser flores) ha desarrollado la faceta creativa de la familia.

Cinéfilo desde que recuerdo, después de varios cortometrajes -alguno de esos raros de entender-, hace dos años que se embarcó en la locura de grabar su primera película. En un proyecto autofinanciado, todo su equipo ha logrado llegar a puerto sanos, salvos y orgullosos. Y hace poco nos contaban en la web que, en una mezcla de azar y talento, su película ha llegado a las manos de Shoreline Entertainment, una agencia de ventas estadounidense. Todo un notición. 

De la película, poco os puedo contar. Sus protagonistas madrugan para acudir a una reunión de trabajo para la que deben realizar un largo viaje en coche. Si queréis saber algo más, entrad a su web. Pero sobre todo, no olvidéis el nombre: La noche del ratón. 




2 comentarios:

Robert dijo...

No sé si soy yo pero el enlace no me lleva a ninguna parte :S

Iria dijo...

¡Ahora ya va! Sorry! :)

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