1/2/12

Amapola

Me encanta crear personajes. Bien sea en un folio en blanco, en mi imaginación o a través de las palabras de otros. Y no sábeis cómo me gustaría conocerle a ella....

"Se le nota en la voz: por dentro es de colores. Le sobra el valor que le falta a mis noches y se juega la vida siempre en causas perdidas. Ojalá que se llame Amapola, que me coja la mano y me diga que sola no comprende la vida. Y que me pida más...
Es capaz de nadar en el mar más profundo e, igual que un súper héroe, de salvar el mundo: donde rompen las olas salva una caracola. Ojalá que me despierte y no busque razones. Ojalá que empezara de cero y poderle decir que he pasado la vida sin saber que la espero...
Como un extraterrestre, se posa en el suelo y me ofrece regalos que trae de otro cielo. Le regalo una piedra; recuerdo de la Tierra. Me pregunta por qué el hombre inventó la guerra. Y en silencio pregunta aún de cosas más serias..."


Si te vas / Extremoduro (a mi aire)

31/1/12

Instantáneas


El paso de los años mutila nuestros recuerdos. Los manipula a su antojo con el fin de mitificar momentos de nuestro pasado. Y eso ocurre, especialmente, con los de nuestra niñez, donde nuestra memoria juega malas pasadas y puede sustituir con efectos ópticos lagunas lógicas. ¿No os pasa que algunos de los recuerdos de vuestra infancia os llegan en ‘stop-motion’ o como si los hubieran tratado con Photoshop?

Todo esto viene porque en Irun, mi ciudad (estoy hasta el moño del corrector que cambia Irun por Irán), estamos siendo víctimas de nuestra particular “obra del Escorial”. Primero fue el lavado de cara del Paseo Colón y después le llegó el turno a la plaza San Juan, uno de los emblemas de la ciudad, allí donde cada 30 de junio -como dice la canción- estalla San Marcial, donde se enciende la hoguera, desde donde San Juan Harri nos vigila y donde cada año la cucaña luce -por poco tiempo- dinerito fresco para quien lo pille.

Esta semana me he enterado que la renovada plaza lucirá, en un muro cercano al ayuntamiento, instantáneas del lugar. Tras someterlo, por lo visto, a votación popular se han seleccionado diez fotografías que reflejan el paso del tiempo por la plaza. Entre todos ellas, una muy especial: la ciudad volcada con el equipo de balonmano en sus tiempos más gloriosos. Verla me ha dibujado una especial sonrisa en la cara y me ha hecho recordar una época, una realidad que viví de pequeña y que recuerdo "a trozos".

Si la memoria no me falla (y si es así perdonarme), Elgorriaga Bidasoa fue el primer equipo vasco en conquistar un título europeo. Todo un hito. Al recordarlo, viene a mi memoria aquella bandera amarilla y azul que mi madre me hizo y que intentaba lucir orgullosa a pesar de que era el doble de alta que yo oaquellos partidos en Artakelu donde no me enteraba de nada porque el polideportivo estaba a rebosar y no alcanzaba a ver lo que sucedía abajo, aunque dejarme llevar por el estruendo de la grada ya era suficiente. O aquellas postales con las fotos de todos los jugadores que repartió, creo, una entidad bancaria. Aún guardo un par de pósters de la plantilla.... Cómo no recordar el autobús paseando por la ciudad y la posterior recepción en el ayuntamiento. Y, por supuesto, los cánticos en la plaza. Imposible olvidar el disgusto que tenía cuando nuestro 'Peru' se despedí de la afición.

De todo aquello han pasado muchos años. El Bidasoa forma parte de Irun, aunque ni la ciudad ni nosotros seamos consciente a diario de ello. El club nos hizo formar parte del olimpo del balonmano pero hoy en día pasa por horas bajas. Y qué decir de Elgorriaga, del que las nuevas generaciones ni habrán oído hablar. Pero me alegra ver que una instantánea de aquellos preciosos momentos nos obligará a acordarnos de ello para siempre....


P.D. ¿Os gusta el nuevo look del Blog? Ha sido obra de mi compañera y sin embargo amiga Ainara Sosa. Y, por cierto, me trae muy bonitos recuerdos de un viaje muy especial....


30/12/11

¡Adiós 2011!

2011 se va. Un año nefasto, democráticamente hablando. Un año en el que los titulares de los medios de comunicación, todos y cada uno de los días, aludían a la crisis, a políticos que nos ahogan y nos quitan lo que nos pertenece por esfuerzo y trabajo, mientras ellos se llenan sus bolsillos a nuestra costa.
2011 ha sido también un año que parecía que quería regalarnos un resquicio de esperanza con la revolución árabe y nuestra particular spanishrevolution que dio la vuelta al mundo, aunque en la práctica todo sigue igual. O peor...
Aunque, sin duda, la mejor noticia del año ha sido esa que llenaba el aire de Euskadi de paz....

Personalmente ha sido un año bueno: En su tramo final me ha deparado un cambio de domicilio, un paso muy meditado y que, si os soy sincera, me arrepiento ahora de no haber dado mucho antes. Éste ha sido un año de disfrutar de mi gente, de reencuentros (muchos), de escapadas y de momentos mágicos. 12 meses llenos de sonrisas y de mirar el mundo con optimismo e ilusión. 

En 2012 espero ser un poco más creativa, algo más activa y mucho más productiva. Darle una patada en el culo a la pereza y luchar porque mis sueños se conviertan en mi rutina, aunque sin dejar nunca de crear y creer en nuevos sueños. Invertir mi tiempo libre en mi, en mis proyectos, en mi futuro y mi presente; en mis pasiones. Seguir amando, seguir riendo y seguir disfrutando de cada instante de la vida. Y sobre todo, al 2012 le pido sonrisas. Que la sonrisa me siga delatando siempre.

Y palabras, muchas palabras.

...hitzak bilatzen, aurkitzen, saiatzen....

URTE BERRI ON!!!!!

15/11/11

A cuestas


Después de 27 años guardando recuerdos, toca el momento de mudarlos. Después de 27 años de amparo paternal, llega el instante de echarse la casa encima y aprender a echar la vista atrás, dejando por el camino mucha ‘porquería’.

‘Porquería’ es esa palabra que usan las madres para describir todos esos ‘cachibaches’, ‘papelorios’, ‘basura’ (más vocabulario materno) y demás cosas que, dicen, almacenamos en nuestras habitaciones. Cuando las cuatro paredes se quedan pequeñas, comenzamos a adueñarnos del trastero, del cuarto del hermano mayor que ya abandonó el hogar, de la sala, del baño… Y al final, sin saber cómo, has conseguido invadir toda la cosa con toda esa ‘porquería’ que ahora te toca trasladar a un sitio más pequeño.

En teoría es fácil: Tienes que meter todo lo que guardas en tu cuarto en una nueva casa. Compartida, sí, pero más grande que la habitación donde has crecido. O sea, que por espacio no será. Pero… ¡ay, cuando llega la práctica...!

Están esas viejas cartas que no recordabas que tenías y que de pronto se te antojan imprescindibles para guardar en tu nuevo hogar, aunque seas plenamete consciente de que hasta dentro de unos ocho años no volverás a verlas y será, otra vez, para moverlas de sitio. Mirada a la cama: ¿Qué hacemos con esos peluches tan bonitos? Ojo, que en mi caso, no son cualquier peluche, son los muñecos de Barrio Sésamo vestidos de la Real Sociedad. También hay un ‘Gizmo’ por algún lugar de la casa. “Todo esto se viene conmigo”, pienso. Claro que a mi pareja no le apetecerá tenerlos… “Los guardo en cajas, decido” (nota para la Iria del mañana: Siento que hayas tenido que abandonar la casa para que quepan más cajas).

Es difícil tomar decisiones cuando guardas hasta un ticket de autobús Irun - Bilbao de la primera vez que fuiste a la Aste Nagusia de Bilbo, por poner un ejemplo, aunque el tiempo haya borrado las letras y sea un simple cachito de papel blanco cortado por una esquina. Y es que, tú sabes perfectamente de cuándo es ese ticket y recuerdas lo bien que te lo pasaste aquella noche y, claro, ¡no quieres tirarlo!

Creo que lo más fácil sería coger las cajas y, sin echar un vistazo a su interior, lanzarlas (con fuerza) al fondo del contenedor de basura. Pero sé que me despertaré por la noche pensando si tiré aquel cuaderno tan bonito que compré en Camden con grandes esperanzas depositadas en él y nunca usé. Me quitará el sueño pensar que ya nunca podré… “no usarlo”.

8/11/11

Una bufanda especial

El pasado domingo recibí un regalo 'especial' en Vallecas, hasta donde me desplacé para ver el partido entre el Rayo Vallecano y la Real Sociedad. Antes del partido compartía risas con un grupo de amigos en las cercanías del estadio cuando un hombre de mediana edad se me acercó y me ofreció una bufanda de la Real Sociedad, algo antigua pero muy bien cuidada. Extrañada, le miré y alargué la mano. "Toma", me dijo. Ante mi respuesta lenta y dubitativa, se explicó: "Era de mi padre, que ha muerto". Aún algo anonadada, agarré la bufanda y atiné a darle las gracias mientras aquel hombre y su acompañante se daban la vuelta y se alejaban, regresando por el mismo sitio por donde habían venido.

'La bufanda del difunto' generó más de un comentario en esos primeros minutos. En un primer instante aquel regalo me dejó algo extrañada, pero entró conmigo al campo. En Vallecas, además de un vergonzoso partido de nuestro equipo, la bufanda y yo disfrutamos de nuestra primera salida juntas. Y es que, con el paso de los días, he ido apreciando este regalo tan especial. Espero estar a la altura de las circunstancias y que su anterior dueño pudiera estar orgulloso de la nueva vida de esa bufanda a la que, sin duda, tanto cariño tuvo.
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